miércoles, 8 de abril de 2015

Capitulo 15



—Entonces, ¿vienen o no chicos? —pregunté, porque todavía estaban sentados en el sofá.
—Sí, está bien —suspiró Vico. Obviamente no quería venir, tal vez Pitt estaba obligándolo. Agarró sus llaves y se dirigió a la puerta—. Voy a buscar el auto al porche. Los veo ahí.
—Oh, mierda, me olvidé mi cartera —dijo Can, volviendo a mi habitación.
Inmediatamente Pitt me agarró y me besó, empujándome gentilmente contra la pared. Envolví mis brazos alrededor de su cuello, apretando los dedos en su cabello.
—Mmm, te he extrañado —murmuró contra mis labios.
—¿En serio? No tenía idea. ¿Podrías hacerlo más obvio? —bromeé, haciéndolo reír.
Me besó de nuevo, chupando ligeramente mi labio inferior, pidiendo entrar.
Ansiosamente abrí mi boca para él; metió su lengua, explorando cada parte de mi boca, provocando que sienta mariposas en el estómago. Alguien se aclaró la garganta y nosotros saltamos alejándonos, pensando que era Vic.
Afortunadamente no lo era, era Can.
 Tenía la sonrisa más grande que alguna vez había visto en su cara.
—Ustedes dos se ven calientes juntos —declaró, sonriéndome.
Pitt se rió y pasó su brazo alrededor de mis hombros.
—Ángel se ve caliente con quien quiera que esté. —Sonrió y besó mi mejilla suavemente.
—Aww, ¡eso es tan dulce! —arrulló Can, poniendo una mano sobre su corazón, y
mirándolo con adoración.
Puse los ojos en blanco.
—Oh, ¡vamos! Vamos a llegar tarde si no nos vamos ahora.—Agarré su mano y la empujé hacia la puerta. Me di la vuelta y le tiré mis llaves a Peter, quien cerró la puerta delantera detrás de él. Mientras me entregaba las llaves, sus dedos rozaron los míos a propósito, haciéndome gemir un poco en la parte posterior de mi garganta.
—Oye, Peter, no te importaría ir atrás con Lali, ¿verdad? Realmente me quiero sentar en el frente —dijo Can desde el auto, guiñándome un ojo.
Vi a Vic negar con la cabeza a Peter, obviamente pidiendo ayuda. Peter sonrió en su dirección.
—No. Está bien, si quieres ir en el frente. —Me miró por la esquina de su ojo y le sonreí sutilmente a Can. Amaba a mi mejor amiga; bendita sea, me estaba dando algo de tiempo con él.
Me subí a la parte de atrás y Pitt se deslizó a mi lado, presionando su rodilla contra la mía. Puse las manos en mi regazo y sonreí. Se estiró y tomó mi mano, sujetándola con fuerza y poniéndola en el asiento del medio y movió su pierna para taparla de la vista en el caso de que Vic se diera la vuelta. Aunque no había muchas posibilidades, teniendo en cuenta que estaba manejando, pero supongo que es mejor prevenir que lamentar. El toque casual de Pitt me estaba enviando chispas de electricidad a través de mi brazo. Me mordí el labio y miré por la ventana, luchando con el deseo de sujetarlo y besarlo hasta que no pudiera
respirar. Después del más largo e insoportable viaje en auto, llegamos a la bolera.
Está bien, eso fue un poco exagerado, sólo duró diez minutos, pero todo el tiempo estuve luchando conmigo misma para no saltar sobre él y sujetarlo con fuerza.
Éramos ocho jugando a los bolos: Peter, Vico, Cande, Euge, Poli, su novia Mery, que
había traído a su hermano Max, que había venido desde la universidad, y yo.
Parecía que a Peter le había desagradado Max instantáneamente por alguna razón.
Estaba siendo lo suficientemente educado, pero su sonrisa no llegaba a sus ojos. En realidad me estaba divirtiendo a pesar de estar perdiendo completamente. Era terrible en los bolos y la única razón por la que había venido era para estar con mis amigos. Lo más destacado de toda la experiencia fue ver a Peter jugar. Cuando él se inclinaba para lanzar la bola, obtenía una perfecta visión de su trasero, y apenas podía contener mi disfrute.
—No eres demasiado buena en eso de los bolos¿huh?—preguntó Max, sentándose junto a mí y sonriendo.
Reí.
—No. Nunca le encontré el truco —admití, sacudiendo la cabeza con fingido
horror.
—Podría enseñarte si quieres. Todo se trata de la posición —ronroneó sugestivamente.
Tragué saliva nerviosamente, pero traté de que no se notara.
—Posición, ¿de verdad? ¿Eso es por qué lo he estado haciendo mal todos estos años? —Sonreí, un poco incómoda, pero honestamente me gustaba coquetear, siempre y cuando no obtengan la idea equivocada y comiencen a tratar de tocarme.
—Soy una especie de experto con las posiciones. Sería más que feliz de darte algunas lecciones —ronroneó, inclinándose más cerca de mí y haciendo que me inclinara hacia atrás para mantener algo de espacio personal.
—Bueno, es mi turno ahora, así que ¿qué sugieres? —pregunté, parándome y eligiendo mi bola.
Se paró y caminó cerca detrás de mí.
—Definitivamente te sugeriría mover tus caderas con la bola. Tal vez deberías separar más las piernas, te dará más balance —dijo, moviendo las cejas.
Me reí de su propuesta; Dios, ¡éste chico es tan obvio!
—Bueno, gracias por los consejos, veré cómo me va —reí y caminé para tomar mi turno. Mi bola fue directo, hasta el borde y solo golpeó un pino. Mi segunda bola se fue directamente a la canaleta—. Mmm, Max. Creo que tal vez deberías trabajar con tus consejos. Como que elevaste mis esperanzas aquí, y me siento un poco decepcionada —bromeé, haciendo un mohín.
Se rió.
—Wow, nunca había decepcionado a una chica antes —dijo, sonriendo orgullosamente.
—¿Demasiado engreído? —pregunté, riendo.
—¿Quieres descubrirlo? —me provocó.
—Mmm, déjame pensarlo. —Estreché los ojos y los pasé por su cuerpo, lentamente, desde la cabeza hasta los dedos del pie y hacia arriba nuevamente, asegurándome de morderme mi labio de manera coqueta. Él estaba sonriendo ampliamente—. ¿Puedes voltearte? —pregunté, tratando de ocultar mi risa.
—¿Quieres que me de vuelta? —preguntó, sonriendo.
Asentí.
 —Voy a necesitar ver la parte de atrás, no estoy segura si quiero aceptar tu oferta—dije con desdén. Me guiñó un ojo y se dio vuelta, obviamente pensando que estaba de suerte. Me mordí el labio para evitar reírme y modulé ¡Qué idiota! a Can y Euge que se estaban riendo como locas drogadas—. Está bien, puedes voltearte de nuevo —dije después de unos segundos.
Se volvió a mí.
—Bueno, ¿te gusta lo que ves? —preguntó, sonriéndome confiado.
Me incliné hacia él.
—No, en realidad no. Simplemente no lo haces para mí, pero gracias por la oferta —declaré, sonriendo y guiñando un ojo mientras volvía a los asientos. Podía oír a mis amigas estallar en carcajadas, Euge y Can chocaron los cinco. Max sólo me estaba mirando con la boca abierta, obviamente no acostumbrado al rechazo. Le eché un vistazo a Pitt, se veía herido y enojado.
¡Oh, mierda! ¿Qué hice? Simplemente estaba coqueteando, ¡no debería haber hecho nada! Traté de llamar su atención pero él apartó la mirada al tablero de puntuaciones, ignorándome. Mi corazón se hundió.
Vic fue a buscar bebidas entre los juegos así que tomé la oportunidad para hablar con Peter; ni siquiera había mirado en mi dirección desde todo el incidente de Max.
—Hola —dije, moviéndome para sentarme junto a él.
—Hola —murmuró, mirando a las personas a nuestro lado jugar.
—¿No me vas a hablar? —pregunté, asustada de que dijera no.
Suspiró.
—¿Por qué hiciste eso? —preguntó tristemente, sacudiendo la cabeza, aún sin mirarme.
Tomé su mano y lo arrastré hasta los baños. Cuando entramos al baño de mujeres
cerré la puerta detrás de nosotros y la trabé con llave.
—Lo siento. No me di cuenta que eso te molestaría. No quise decir nada con eso. Estaba coqueteando conmigo, sólo estaba bromeando, eso es todo —expliqué, tratando de que me mirara, pero sólo cerró los ojos por un segundo antes de mirarme otra vez.
—Ángel, eso fue difícil de ver. —Me empujó a su pecho, mirándome a los ojos; podía ver que lo había herido mucho.
—Lo siento, Pitt. Honestamente, no quise decir nada con eso, sólo me estaba divirtiendo. La gente no sabe que estamos juntos así que difícilmente podía decir: Max, deja de coquetear conmigo, mi novio está sentado justo allí” ¿o si? — pregunté, poniendo los brazos alrededor de su cuello.
Suspiró.
—Supongo que no. —Todavía se veía molesto, y me sentía terrible por haberlo lastimado.
—Aunque necesitas confiar en mí, nunca haría nada para lastimarte a propósito. Lo siento. —Tiré su cara hacia la mía y lo besé tiernamente.
Respondió de inmediato, besándome de vuelta y tirándome más cerca de él.
Deslizó una mano y sujetó mi trasero, ni siquiera me afectó en lo absoluto, bueno, lo hizo pero no en una mala manera, me gustó, quería más. Tomé su otra mano y la puse encima de mi cuerpo, haciéndola apretar mi pecho. Se apartó, mirándome un poco sorprendido; le sonreí y lo volví a empujar hacia mí. Me besó con avidez, masajeando mis pechos. Su boca viajó por mi cuello, haciéndome temblar con deseo. Deslicé mi mano debajo de su camiseta, dibujando los músculos en su pecho, haciéndolo gemir. Lentamente movió su mano a la parte inferior de mi camiseta y la deslizó por debajo, pasando los dedos a través de mi piel, moviéndola lentamente hasta que llegó a mis pechos donde los masajeó a través de mi sujetador haciéndome gemir entre cortadamente.

Después de unos minutos se apartó, sonriéndome, sus ojos bailando con entusiasmo. Puso su frente contra la mía, ambos estábamos respirando con dificultad.
—Lo siento. No quise ser posesivo —dijo, besando la punta de mi nariz.
—No tienes nada por lo que disculparte, tonto. Ninguno de los dos ha hecho esto antes, así que tenemos que encontrar la manera de que funcione para ambos. —Lo besé tiernamente otra vez, saboreando la sensación de sus labios suaves contra los míos.
Suspiró.
—Creo que tenemos que salir ahora, antes de que la gente se dé cuenta que faltamos.
—Otro minuto no hará daño —susurré, sonriendo coqueta. Se rió y se inclinó para besarme de nuevo.
........................

Esa noche estábamos todos apretados en mi sala de estar. Poli había traído Avatar y ninguno la había visto antes, así que los siete estábamos sentados, comiendo McDonalds. Íbamos a poner la película después. Yo estaba apoyada contra las piernas de Peter; Vico no pareció pestañear, lo que ambos tomamos como una buena señal.
Max se movió del sofá.
—Aquí, Eu, siéntate aquí, me sentaré en el suelo —sugirió, mientras se dejaba caer a mi lado con una sonrisa coqueta. Me moví incómoda para tener un poco más de espacio. Sentí a Peter tensarse, así que puse mi mano sobre su pie, frotando mi pulgar sobre la parte superior tranquilizadoramente—. Así que, Lali, ¿qué te gusta hacer en tu tiempo libre? —preguntó.
—Un montón de cosas. Me gusta bailar e ir al cine. Ya sabes, cosas normales de secundaria —contesté, añadiendo énfasis a la palabra secundaria.
Se rió.
—Wow, realmente eres una luchadora, ¿verdad? —dijo, sacudiendo la cabeza.
—No tienes idea —murmuré, dándome vuelta fingiendo ver la televisión.
—¿No quieres hablar conmigo? —preguntó, fingiendo estar herido.
Dejé escapar un suspiro exagerado.
—Sólo estoy tratando de ver esto.
Miró a la televisión y rió.
—¿Este anuncio de sofás nuevos?
Miré a la televisión que estaba pretendiendo ver, y era de hecho, un anuncio. ¡Maldita sea!
—Sip, soy una chica sofá, nunca puedes tener suficientes sofás —bromeé.
—Eres graciosa —se rió, acercándose a mí.
—Gracias, y tú eres muy mayor para mí —declaré, sonriendo con dulzura.
—Sólo tengo diecinueve —me miró desafiante.
Asentí.
—Sí, pero dieciocho es mi límite, así que estás fuera de combate, amigo —dije. Oí a Pitt reír detrás de mí.
—Podría hacerte cambiar de opinión —declaró Max con confianza.
Reí sin humor.
—¿Sabes qué? Te apuesto veinte dólares que no tienes nada que me interese— contesté con la misma confianza.
Se rió sombríamente.
—Tomaré esa apuesta, pero tienes que esperar hasta que tu hermano no esté mirando.—Miró a Vico un poco nerviosamente.
Suspiré.
—¿Qué es exactamente lo que crees que me interese? ¿Tienes un gatito en el bolsillo? ¿O tal vez algo de dulce? ¿O las respuestas al examen que tengo mañana en cálculo? —bromeé, haciéndolo reír de nuevo.
—No. Voy a besarte, y lo vas a amar. —Se encogió de hombros, sonriéndome de nuevo.
Las piernas de Peter se sacudieron detrás de mí mientras que se movía para levantarse. Me empujé contra sus piernas y comencé a frotar su pie otra vez.
—¿En serio? Si tú me besas voy a patearte en las bolas. —Sonreí a Max, inocentemente.
—¿Crees que eso me va a alejar de un bombón como tú? —preguntó, mirándome poco a poco, haciendo que mi piel de gallina un poco.
—Es sólo una advertencia amistosa—Me encogí de hombros, volviéndome a la televisión que, afortunadamente, ahora había una película y no un anuncio sobre sofás.
—Estoy bastante seguro que mi dinero está a salvo. No he tenido quejas antes — susurró en mi oído, haciéndome que me diera frío de lo cerca que estaba.
—Mmm, bueno, hay una primera vez para todo —dije entre dientes, todavía frotando el pie de Peter.

..........................
Cuando la película terminó Pitt fue a su casa, a decirles a sus padres que se iba a quedar aquí y a agarrar un cambio de ropa. En realidad tenía ropa de repuesto en mi habitación, pero no podíamos decirle exactamente eso a nadie. Vico y Cande estaban haciendo más palomitas de maíz. Ahora íbamos a ver Terminator Salvationporque la mayoría no la había visto. Fui al baño. Cuando salí alguien me agarró y me empujó contra la pared. Al principio pensé que era Peter, pero luego me di cuenta que este chico no era lo suficientemente alto. Mi corazón comenzó a correr, el miedo formándose en mi estómago. Max se rió y estrelló sus labios contra los míos, bruscamente, sujetando los lados de mi cara para que no pudiera moverme a ningún lado. Traté de apartarlo, pero no se movía. Me mordisqueo el labio, pidiendo entrar, así que apreté mi boca, cerrada, y subí mi rodilla tan fuerte como pude contra su ingle. Me soltó inmediatamente, inclinándose y gimiendo.
—Te lo dije. Esos son veinte dólares que me debes —dije con dulzura mientras pasaba junto a él y me dirigía a la sala con una sonrisa triunfante pegada a la cara.
Pitt estaba sentado de nuevo en el sofá así que rápidamente tomé el lugar junto a él antes que alguien más lo hiciera.
—¿Estás bien? —preguntó, mirándome y sonriendo.
—Sip —contesté, haciendo estallar la “p”.
Sonrió.
—¿Qué es tan gracioso?
Me reí.
—Max —contesté, sonriendo. Justo en ese momento, Max entró a la sala, cojeando ligeramente con su mano sobre su ingle, luciendo como si estuviera ligeramente adolorido. Tiró un billete de veinte dólares en mi regazo y se sentó en el otro lado de la habitación.
Pitt estalló en carcajadas.
—Esa es mi chica —susurró, haciéndome sonreír.

..................

Después de que todos se habían ido era casi medianoche. Can y yo fuimos a la cama, dejando a Vic y Pitt en la sala. Le guiñé un ojo a Peter, mientras me iba a la cama y decidí ponerme el más pequeño de mis pijamas esta noche así podía sentirsu piel contra la mía. Me puse mis rosados shorts cortos que tenían encaje púrpura contra la costura. Los combiné con una camiseta apretada del mismo rosado con un poco de encaje púrpura sobre los pechos. Me miré en el espejo y de repente me puse nerviosa. Tal vez me debería cambiar, ¿estaba dando la impresión equivocada? Me mordí el labio. No, está bien, me ha visto con esto antes así que lo usaré.
Volví a mi habitación y Can me silbó.
—Wow, Lali, deberías hacer un pequeño viaje a la cocina para tomar un poco de agua o algo. Dale a Peter algo con lo que soñar —sugirió, mirándome de arriba a abajo.
En realidad esa no era mala idea, de otra forma no lo vería hasta la mañana.
—¿Eso crees? —pregunté nerviosamente. Asintió con entusiasmo así que decidí hacerlo antes de arrepentirme—. Está bien —dije riendo mientras abría la puerta.
—¡Adelante! Dale una emoción —hizo señas con entusiasmo cuando dudé en la puerta.
Tomé una respiración profunda y caminé por el corredor con confianza. Por la forma en la que está construida nuestra casa tienes que pasar por la sala para ir a la cocina. Me pavoneé en la sala con mi pequeño pijama.
—¿Alguien quiere algo para tomar? —pregunté inocentemente, caminando junto a Vic y Peter, que estaban sentados viendo el canal de deportes.
—No, gracias —contestó Vico, sin siquiera mirarme.
Los ojos de Pitt se pegaron en mí, su mirada literalmente siguió cada uno de mis movimientos, con la boca ligeramente abierta y los ojos amplios. Me mordí el labio
para no reírme. Oh sí, ¡totalmente valió la pena!
Tomé dos vasos con agua y volví a pasar por la sala, con Peter quitándome la poca ropa que tenía con los ojos. Vic lo vio mirando y lo golpeó en la nuca.
—Amigo, ¡deja de pervertir a mi hermana pequeña! De todos modos, tienes novia —gruñó, claramente molesto.
Pitt se frotó la nuca.
—Claro, sí, novia —murmuró sonriendo.
Volví a mi habitación, riéndome con fuerza.
—Eso fue tan gracioso —le dije a Can, que estaba sentada en la cama esperándome.
Ella también se comenzó a reír.
—¿Le gustó? —preguntó, moviendo las cejas.
—Sip —confirmé, haciendo estallar la “p”. Me subí a la cama con una sonrisa en el rostro.

Un poco más tarde escuché a Vic irse a la cama así que sabía que Peter estaba en la suya.
—Can, voy a ir a ver a Peter un rato —dije, una vez que supe que Vico estaría dormido.
—Oh, ¿enserio? ¿Vas a darle otra vista de ese sexy pijama? —bromeó sonriendo.
Me reí.
—Algo por el estilo. No me esperes despierta, puedo tardar un poco —le guiñé un ojo mientras me paraba de la cama, tomando un celular para poder usar la alarma.
—Diviértete, y no hagas nada que yo no haría —bromeó. En realidad no había mucho que Can no haría, había tenido unos pocos novios y definitivamente no era virgen. Me reí y dejé la habitación, yendo por el corredor hasta la sala de estar, donde Peter ya estaba acostado en el sofá bajo el edredón de repuesto. Puse la alarma a las seis; la hora “sacar a Liam por la ventana” usual, y lo puse en el suelo.
—Hola, Ángel —susurró sonriéndome y quitando el edredón para que pudiera acostarme a su lado. Me subí con entusiasmo y fundí mi cuerpo contra el suyo.
Suspiró con satisfacción y me envolvió con sus brazos con fuerza—. Por cierto, eso no fue justo —me regañó, mientras me besaba la frente.
Sonreí burlonamente.
—¿En serio? ¿No te gustó mi pijama? —pregunté inocentemente.
— Amé el pijama, pero no cómo paseaste tu sexy trasero en frente mío con tu hermano sentado allí —se quejó.
—¿Piensas que tengo un trasero sexy? —lo provoqué.
—Mmm, no lo puedo recordar, déjame ver de nuevo —dijo con voz ronca. Me reí y giré sobre mi estómago, poniendo las manos bajo mi cabeza.
Volvió a gruñir y lentamente pasó su mano por mi espalda, a través de mi trasero y por uno de mis muslos antes de volver a subir por el otro. Su mano se detuvo en mi trasero, trazando la línea del encaje, haciéndome temblar. Vaya, ¿qué me estaba sucediendo? En realidad quería que me tocara. Si hiciera un movimiento para tocarme, no lo iba a detener esta vez. Inclinó su cabeza y besó mi hombro antes de descender y desparramar besos a través de mi espalda y caderas. Besó la parte inferior de los shorts y pasó su lengua a través del final de mi trasero, justo donde se encuentra con la pierna. Di un grito ahogado y él se tensó.
Se apartó rápidamente.
—Lo siento, lo siento. Me dejé llevar —dijo en tono de disculpa.
Me sonrojé como loca.
—Me gusto, Pitt —dije con voz ronca, y temblando un poco por el deseo que estaba corriendo por mis venas.
—¿En serio? —preguntó, sonando sorprendido.
—Oh, diablos, sí —admití con voz entrecortada, sonrojándome otra vez. Wow, ¿acababa de decir eso? ¡Es tan vergonzoso!
Gimió ligeramente y bajó la cabeza, pasando su lengua por el borde del encaje de nuevo. Esta vez no pude evitar el pequeño gemido que se escapó de mis labios. El sonido pareció alentarlo porque lo hizo de nuevo, y deslizó su mano por mi muslo masajeando mi trasero y espalda. Me besó en la espalda, levantando la tela de mi camiseta para poder besar mi piel. Me di vuelta para que estuviéramos cara a cara y lo besé, tirando de él hacia mí para que todo su cuerpo estuviera presionando el mío. Podía sentir su piel contra la mía y me alegré por haberme decidido por la escasa ropa de dormir. Se estaba excitando escaleras abajo otra vez, podía sentirlo presionando contra mi muslo, pero no estaba asustada esta vez, me alentó.
Levantó las manos y tomó mis pechos; dejé salir un suspiro cuando sentí su mano caliente a través de la tela de mi camiseta porque no estaba usando sujetador.
Gimió mientras que frotaba su pulgar por mis pezones haciéndolos endurecerse. Él sólo estaba usando shorts así que froté mis manos por su pecho y estómago, simplemente asombrada de cuán perfecto y tonificado era.
Me besó en el cuello y a través de mis pechos sobre la camiseta. Mis manos se enredaron en su cabello castaño y sedoso mientras besaba su camino hasta mi estómago, apoderándose de mi camiseta con los dientes mientras subía y tirándola hacia arriba, lentamente, exponiendo mi estómago. Gemí y bajó su boca a mi piel desnuda, lamiendo suavemente y soplando sobre ella, haciendo que mi cuerpo casi vibrara con la emoción. Deslizó la mano bajo mi camiseta y lentamente la arrastraba hacia mis pechos, pasando sus dedos sobre ellos mientras continuaba besando mi estómago. Pero estaba besando más alto ahora y mi respiración estaba empezando a acelerarse en la anticipación de él besando mis pechos.
Oh, Dios, sí. ¡Esto es demasiado rápido!
—Lo siento...Peter...para —murmuré.
Retiró su cabeza inmediatamente, y sonrió, con su hermosa sonrisa.
—No tienes que disculparte, Ángel —inclinó su cabeza y me besó de nuevo, gentilmente. Le sonreí agradecida mientras que giraba para salir de encima de mí, poniéndome cerca de su pecho, pasando sus dedos a través de mi cabello y me miraba con amor—. Eres tan hermosa —murmuró, besando mi nariz gentilmente mientras bajaba mi camiseta por mí. Reí y sacudí mi cabeza. ¡Realmente estaba lleno de líneas cursis! Tal vez eso le funcionaba para conseguir que las chicas se acuesten con él. Sonrió, luciendo un poco herido—. No me crees —afirmó.
—¿A cuántas chicas le has dicho eso, Pitt? —susurré, no muy segura de que mi voz sonara bien si hablaba normalmente.
Suspiró luciendo un poco derrotado.
—No puedo cambiar mi pasado, Ángel, créeme que lo haría si pudiera. Nunca he sentido nada por nadie más, lo juro. Nunca le he dicho a nadie que era hermosa, sólo a ti. Nada más se compara a ti —dijo, mirándome intensamente, deseando que entendiera. Mi respiración se atoró en la garganta ante sus dulces palabras. Me apreté más cerca de él y enterré la cara en su pecho, respirando en él. Suspiró con alegría y envolvió sus brazos con fuerza a mí alrededor, besando mi frente—.Buenas noches, Ángel —susurró.
—Buenas noches, Pitt —murmuré contra su piel. Tenía la sensación de que el plan de no darle mi corazón, había desaparecido completamente. Todo lo que podía hacer ahora era rogar para que no lo rompiera.
Me acurruqué más cerca de él, descansando mi cabeza en su pecho y quedándome dormida en minutos. Justo cuando comenzaba a perderme creí que lo escuche susurrar algo que sonaba como “te amo”, pero Peter no diría eso, así debió haber
sido algo más.

Continuara...

Arrancamos con el primero!!

Chicas!

Mañana hago una maratón en compensación.!!

lunes, 6 de abril de 2015

Capitulo 14


Me levanté un par de horas más tarde, me vestí y salí a la cocina. Peter ya estaba ahí. No debería estar realmente sorprendida, casi nunca estaba en su casa. Pasaba la mayor parte del día aquí, cuando no estaba en la escuela, saliendo como a las nueve de la noche sólo para escabullirse de nuevo en mi ventana, alrededor de las diez treinta.
Le sonreí, pero rápidamente desvié la mirada, porque estaba sentado junto a Vico.
—Buenos días, La. ¿Dónde está Cande? ¿Has hablado con ella sobre no tocarme?—preguntó Vico, haciéndome reír por su expresión seria.
—Está en la ducha. De todos modos, deberías estar halagado de que le gustes; aunque tal vez se pasa a Pitt hoy —me burlé, guiñándole un ojo.
Pedro gimió.
—¡De ninguna manera! Estoy saliendo con alguien —afirmó con seguridad. Me ruboricé un poco y me moví incómoda en mis pies porque le había dicho eso a Vic.
La cara de Victorio se desvió en su dirección.
—¿Estás saliendo con alguien? ¿Algo, como, seriamente? Tú nunca tienesrelaciones —dijo, frunciendo el ceño y mirando con incredulidad.
—Estoy loco por ella —dijo Peter, encogiéndose de hombros.
Me dirigí al refrigerador para tomar un poco de leche para mi cereal, tratando defingir que no estaba ahí. Mi corazón estaba fallando en mi pecho. ¡Oh, dios! ¡Él iba a hacerlo! ¡Iba a decirle a Vico!
—¿Loco por ella? Así que debes estar sobre ella. Debe ser muy buena en la cama—dice Vic, sonriendo y dándole una palmada en la espalda con orgullo. Me atraganté con el jugo de naranja.
—No he dormido con ella. Ella no cree en el sexo antes del matrimonio. —Peter sonrío.
Vico parecía estar cerca de desmayarse, estaba mirando a Pitt como si le hubiera crecido otra cabeza.
—Tú...Ella...¿Qué?—tartamudeó, agitando su cabeza con violencia.
Peter se rió.
—A partir de ahora, estoy oficialmente retirado del negocio. Por lo tanto, Ángel, dile a tu amiga que no estoy disponible —indicó, volviéndose hacia mí y guiñándome.
—Lo haré. Vaya, así que un mujeriego reformado, tal vez haya esperanza para ti después de todo, Vico. —Me reí, lanzándole un pedazo de coco.
—De ninguna manera, le doy a Pitu una semana antes de que regrese a su antiguo yo, acostándose con cualquier cosa que se mueva —dijo Vico con confianza.
—No sé, Vic. Esto se ve bastante serio para mí —dije, mientras terminaba mi desayuno. Pitt me sonrío, obviamente le gustó lo que dije, mostrándole mi confianza.
—Finalmente has aprendido a usar la cabeza que está pegada a tu cuello — bromeó Vico, haciéndome dar un respingo con sus palabras.
—Creo que es dulce, Peter. Ella debe ser una chica afortunada; ojalá que no rompas
su corazón—murmuré, mirando mi plato vacío; con la esperanza de que él no me hiciera daño.
—No lo haré —digo Peter con confianza. Me sonrío mientras caminaba de vuelta a mi habitación para ver a Can. Podía oír a Vico interrogando a Peter en la cocina, y no quería estar ahí para eso.
...............................

—Entonces, ¿qué vamos a hacer hoy?—le pregunté a Cande mientras se aplicaba su habitual tonelada de maquillaje. 
—Hmm. No sé. ¿Qué tal si jugamos a los bolos? Podía llamar a Euge y Poli.
Podríamos preguntarle a tu hermano y a Peter si quieren venir —decía con emoción.
No me gusta mucho jugar a los bolos, pero mis otros amigos lo amaban. Probablemente terminaríamos de ir como en un mes.
—Claro. Los llamaré. —Tomé mi teléfono y marqué el número de Euge.
—Voy a pedirle a Dios sexo. —Sonrió Can, saliendo de mi habitación.
Seguí detrás de ella cuando Euge respondió.
—Hey, Eu,¿quieres venir a los bolos? —pregunté alegremente, mientras Cande se dejaba caer junto a Vico en el sofá, prácticamente sentándose en su regazo.
—Sí, seguro.¿A qué hora? —respondió, sonando emocionada.
—Nos encontramos allí, digamos, ¿en una hora? —sugerí, mirando mi reloj, eran sólo las diez pasadas así que eso podría ir bien.
—OK. Llamaré a Poli, puedo buscarlo en el camino —dijo.
Sonreí porque Can estaba coqueteando descaradamente con Vic—Está bien. Nos vemos allí—Me desconecté de la llamada y me apoyé contra la pared, viendo a mi mejor amiga suplicar a mi hermano.
—¿Puedes venir con nosotras? Así podrás ver que tan buena soy con pelotas— ronroneó Cande, agitando sus pestañas. Peter se ahogó con su risa, que rápidamente se volvió en tos cuando Can lo miró—. Vamos, Pitt, voy a hacer que valga la pena. Sé que eres un buen jugador, ¿qué tal si tú me enseñas un par de trucos? — dijo seductivamente, acercándosele. Él se veía incómodo con sus avances. En realidad estaba disfrutando verlo retorcerse. Por lo general le coquetearía, pero hoy parecía que quería huir.
Decidí ayudarlo a salir.
—Cande, ¿los dejarías solos? No quiero al perro de mi hermano y a su reformado mejor amigo, viniendo, y que tener que verte tirándoteles encima todo el día. —Me burlé, pretendiéndola hacer callar. En realidad se me estaba haciendo muy molesto que ella siguiera mirando a Peter como si se lo quisiera comer aquí y ahora. Pitt me miró agradecido, lo que hizo que mi corazón empezase a tartamudear un poco en mi pecho.
Can me sonrió.
—Hmm, bueno ¿dónde está la diversión en eso? —preguntó, guiñándome el ojo haciéndome reír.
—Nos vamos de bolos en una hora de todos modos, si quieres venir es por tu cuenta. Euge y Poli están llegando, y tal vez Mery. —Me encogí de hombros, dejándome caer en el suelo en los pies de Pitt, apoyándome en sus piernas. Podía ver a Can mirándome con ojos asombrados y anchos, así que rápidamente me alejé de él, ruborizándome como loca.
—No me importan los bolos. ¿Qué piensas, Vic? Quiero azotarle el culo a las chicas —preguntó Pitt sonriendo.
Cande asintió con la cabeza rápidamente.
—Estoy definitivamente para algunos azotes —dijo con entusiasmo. Pero los chicos la ignoraron.
—Sí, está bien. Me gusta jugar a los bolos, supongo. Hey, Peter, ¿por qué no le preguntas a tu novia para que vaya también? ¿O tienes miedo de que ella vaya a tener una mirada en mí y creer que ella ha cometido un error y volcar el culo de una actualización? —bromeó Victorio.
—Mi novia ni siquiera te miraría, Vic, por lo que no tengo nada de qué preocuparme —respondió Peter con confianza, podía oír diversión en su voz. Sólo  me sonrojé más duro, tratando de fundirme en el sofá y desaparecer.
—¿Tienes novia, Pitu? —preguntó Can, con el ceño fruncido. Parecía que estaba
tratando de resolver un problema matemático complejo, con la cara toda la arrugada en la concentración.
—Sí, la tiene. Una misteriosa chica por la que está loco, aparentemente —se burló Vico, rodando sus ojos.
Los ojos de Can saltaron a mí por alguna razón. Parecía que estaba tratando de hacerme un agujero en la cara. Tragué saliva y miré hacia otro lado, en realidad no quería mentirle a mi mejor amiga. Ella abrió la boca y me miró con ojos muy abiertos, luego miró a Pitt, a continuación, volvió a mí, en silencio preguntando si era yo.
Mierda, ¿es ella un lector de mentes o algo así? Asentí con la cabeza lentamente, tratando de no ser obvio, haciéndola gritar ahogadamente de nuevo y se reírse con entusiasmo.
—¡Vamos a terminar de prepararnos en ti habitación, Mariana! —gritó, saltando.
Estaba tan emocionaba que aplaudía como un niño.
Gemí internamente, oh, bien, aquí viene, el millón de preguntas.
—Ya estoy lista. —Negué con la cabeza en su advertencia.
—¡Necesito tu ayuda en el dormitorio con algo! —susurró ella, mirándome como si me fuera a asesinar, si no me levanto ahora mismo. Me esforcé y oí la risa de Peter desde el sofá.
Puse los ojos en él, ¡realmente tenía una boca grande a veces! Pero es una dulce boca.
Seguí a Can a mi habitación; cerró la puerta y me agarró.
—¡Lo sabía! Ese muchacho ha estado observándote durante años —gritaba,saltando arriba y abajo. Me reí de su entusiasmo, parecía casi tan contenta sobre ello como si estuviera saliendo con él.
—¡No lo estaba! —Sonreí.
Ella me arrastró hasta la cama.
—¡Oh, cállate! Él siempre está buscándote. Encuentra cualquier excusa para tocarte.
Coquetea descaradamente contigo, y siempre te dice qué tan atractiva eres. —Ella
suspiró con aire soñador—. Así que, señorita, ¿cuándo estabas pensando en decirme, tu mejor amiga? —Me reprendió, en broma.
—Emm bueno, lo íbamos a mantener en secreto por un par de semanas. No le va a gustar nada a Cande.
Me encogí ligeramente en el pensamiento de la advertencia que lo había visto dándole a Pitt antes, cuando estábamos limpiando después de la fiesta, que se opone realmente a la idea de mí saliendo con él.
—Guau, si, no había pensado en ello. ¡Vic estará muy enojado! —dijo con los ojos muy abiertos. Asentí con la cabeza, jugando con mis manos en mi regazo—. Asíque, ¿cuándo sucedió todo esto? Estaban juntos en la fiesta, ¿verdad? Tenía la vista fija en ti toda la noche, y golpeó a la basura del hermano de Martina por besarte.
Di un grito ahogado, un poco sorprendida.
—¿Él golpeó al hermano de Martina? —pregunté. Me acordé de él, depositándolo contra la pared, pero luego me eché a correr por estar enferma.
—Sí. Él le gritaba para que mantuviera sus sucias manos fuera de ti, y que no quería que él te bese. Te había visto tratando de empujarlo lejos, al parecer. Peter le pegó un par de veces antes que el equipo se disolviera. Luego, desapareció después de eso, Vic dijo que se fue a su casa. —Ella me miró con curiosidad. Sabía que mi cara estaba roja, que era una mentirosa terrible—. Él no fue a su casa, ¿verdad? —Sonrió a mí a sabiendas.
Tomé una profunda respiración y sacudí la cabeza. Ella gritó, literalmente, gritó, y cerca de dos segundos más tarde, Vic y Pitt irrumpieron en mi habitación.
—¿QUÉ? ¿QUÉ ES? —gritó Vico, mirando alrededor como si hubiera un incendio o algo.
—Em…em, fue una…em—balbuceé, agarrándome violentamente por algo que decir.
—Araña —intervino Can rápidamente, apuntando en la dirección de mi cuarto de baño.
Vico suspiró y se dirigió allí, moviendo la cabeza con desaprobación.
—En serio, ¿todo esto por una araña? ¡Pensé que estaban siendo asesinadas aquí! —regañó.
Can sonrió a Pitt y a mí. En realidad él parecía que se estaba divirtiendo mirándome retorcerme. Me guiñó un ojo, lo que hizo reír a Can. Yo le saqué la lengua, y él movió las cejas hacia mí, ella sólo se rió más fuerte a los dos de nosotros.
Vic volvió a salir, con el ceño fruncido y moviendo la cabeza.
—No he podido encontrar nada allí.
—Oh, quizás no fue una araña; podría haber sido sólo un poco de pelusa o algo así—sugirió Cande, agitando su mano para que se vayan.
Vico puso los ojos en blanco.
—Por Dios, Can, eres realmente extraña —dijo, saliendo y cerrando la puerta detrás de él.
Ella se volvió hacia mí, luciendo exaltada.
—¡No puedo creer que hayas perdido tu virginidad con Peter Lanzani! ¿Estuvo bueno? Apuesto a que estuvo bueno, ¿no? ¡Él es tan atractivo! ¡Estoy muy celosa! —Se arrulló, yéndose a su propio mundo.
—No tuve sexo con él —dije rápidamente.
Ella chasqueó los ojos con los míos.
—¿No lo hiciste? Bueno, ¿por qué diablos no? Si esa fuera yo, hubiera saltado en su culo allí y en ese mismo momento.
Me reí y me encogí de hombros.
—Sí, sé que lo harías, pero esa no soy yo.
—Está bien, lo sé. —Ella suspiró, mirando un poco derrotada. De repente su rostro
se iluminó de nuevo—. Así que, ¿qué hicieron entonces?
—Acabamos de empezar, Can, eso es todo —le dije con sinceridad. En realidad no había ido mucho más lejos que eso, por lo que en realidad no era una mentira.
—Tienes tanta suerte. Tienes al chico más atractivo de toda la escuela como tu novio y el segundo más atractivo es tu hermano. Quiero decir, ¡eso es sólo codicioso! —me regañó, meneando el dedo hacia mí en un gesto molesto—. Entonces, ¡él te llamó su novia! ¿Te ha invitado a salir? Oficialmente, ¿son pareja? ¿Exclusivamente? —preguntó, mirándome con asombro.
Asentí con la cabeza, pero hice una mueca, al mismo tiempo.
—Sí lo hizo, y sí que somos. Pero para ser honesta, no sé cómo va a funcionar.
Quiero decir, él es un jugador. Tengo sinceramente un poco de miedo en dejarme caer por él, en caso de que me engañe o termina conmigo o algo así —admití en una pequeña voz, mirando al suelo mientras todos los pensamientos de mis preocupaciones pasan por mi mente.
Ella me agarró en un abrazo, que de inmediato me hizo empezar a sentir mal. Mi corazón latía con fuerza en mi pecho a su toque desenfadado. Sabía que sólo estaba tratando de consolarme, pero no pude evitar la reacción de mi cuerpo con  el tacto.
—No creo que lo hará. Quiero decir, él nunca ha tenido una novia antes, nunca ha sido exclusivo, por lo que no tienes nada en que basar tu teoría. Técnicamente, él nunca ha engañado a nadie. —Me dio una media sonrisa. No podía dejar de reír en su intento de hacerme sentir mejor. Supongo que eso es cierto, el hecho de que está dispuesto a ser exclusivo es una señal.
—Será mejor que vayamos de todos modos, Euge y Poli nos estarán esperando allí. Ah, y Can, no digas nada a nadie, ¿de acuerdo? Ni siquiera a Euge. Quiero ver cómo va por un par de semanas antes de Vico se dé cuenta —le expliqué.
—No lo haré, lo prometo —prometió, atravesando su corazón—. Por lo tanto, ¿es un buen besador? —susurró, mientras caminábamos por el pasillo.
—Increíble —le contesté, mientras caminábamos hacia el salón.
—¡Maldita sea! ¡Cuánta suerte! —murmuró en voz baja, por lo que me arrancó una sonrisa.

Continuara...

Peeeeeeeeeeerdon!!! Estuve sin internet todo este tiempo, al menos en casa... 

Besos
Lunis♥