jueves, 29 de mayo de 2014

"Entre lineas" capitulo 37


Poli
Nico: Hay un poco de jodidos rumores circulando  sobre esa chica, Lali, que está saliendo con ambos, tú y ese tipo Pedro
Poli: Bah. Esos sitios están drogados.
Nico: Si, está bien pero hay fotos de ellos juntos, no sólo una o dos, pero parece que corren juntos todo el tiempo ¿Sabías sobre eso?
Poli: Que mierda, ¿Cuándo?
Nico: Este sitio tiene un empleado del hotel diciendo que bajan juntos casi todas las mañanas. Como si se revolcaran y luego corrieran. No lo sé hombre sólo pensé que deberías saber.
Poli: Está bien, grax.

Por lo  general  evito  los sitios de los tabloides como  una peste.  Todos  nosotros, tanto como nos sea posible. La mayoría de las veces, es fabricada  por una  imitación periodística que lo que quiere es vender una historia  y  no  les importa si es verdad.
El inconveniente es cuando hay evidencia fotográfica. No es que esta  no  pueda  ser  engañosa, también,  el  software de alteración  de fotos  puede ser una herramienta  terrible en  las  manos equivocadas.  Pero  no  hay  nada  falso  acerca de las múltiples fotos  de Pedro y Lali corriendo,  trotando, hablando,  riendo.  Su  vestimenta  varía,  así  que  no  fue solo  una vez.  Esto  es algo que han estado haciendo o estaban haciendo con regularidad.
Bob logra  apartar a  algunos paparazzi,  mientras que Lali y  yo  escapamos directamente hacia la SUV que nos esperaba por atrás.
Cuando  nos estamos alejando  del  hotel,  pregunté:  ―Entonces Hace cuánto  tiempo  has estado  corriendo  con Pedro? ―Mi tono  es tan indiferente como puedo manejar.  No estoy acostumbrado a esta basura de  los celos. No es que sea confiado. Es que por lo general, no me importa una  mierda.
― Uh? ―dice ella, tomándola por sorpresa.
―Correr. Con Pedro.  Cuánto tiempo? ―Repito la pregunta una frase a la vez, mis dedos acarician la parte de atrás de su cuello.
―Um, de vez en cuando sí o no, desde que estamos aquí.
― Desde que estamos aquí  en Austin? ―Ladeo  mi cabeza  hacia  un  lado―.  Ya se conocían?
La expresión de su cara cambia. Ella sabe de dónde viene esto ahora.
Sabe de las fotos en línea.  No  está  acostumbrada  a  que todo  lo  que haga  sea examinado de cerca. Se aclara la garganta y traga. ―No.
―Por lo  tanto,  comenzaron a  correr  juntos cuando  llegamos a  Austin, a pesar de que nunca se habían visto antes y no se conocen entre sí  para nada. ―Estoy tratando de sonar solamente curioso. Fallo.
―Ambos corremos temprano  y    corrimos juntos una vez  la  primera  semana, y el tiempo pasa más rápido cuando vas con alguien más… ―su voz  se desvanece.
―Es  un chico guapo ―dije, viendo su reacción.
― Peter? Uh,  creo  que sí.  ―Su  tono  de voz  dice:  ¿En serio? No  lo  había notado. Sus ojos, se agrandan ligeramente, dicen que definitivamente lo cree.
Sonrío.  Podría  sacarlo  todo  afuera allí.  ―Lo  raro  es que algunos de los  sitios  de fans  están publicando  fotos  de ustedes.  Diciendo  que están durmiendo juntos.
―¿Qué? ―Es buena. Casi no puedo decir si ya sabía sobre esto.
―Extra o,  no?
―Eso es loco. Sólo estamos ejercitándonos juntos, y eso es todo. ―Puedo  oír ambas, la  verdad  y la mentira  en sus palabras y  no  estoy  seguro  de qué hacer con eso.
―Muy bien. Estaba solo comprobando. ―La abrazo acercándola más y  dejando el interrogatorio, acaricio con mis dedos a lo largo del costado de su  cuello y la beso. No voy a dejar que nada arruine esta noche.

Lali
Poli parece olvidar lo  que había  sacado  a  relucir en el  auto, pero  no  puedo  mirar a Peter sin recordar cada  palabra.  Es  cierto,  no  le había  estado  comunicando  que corro  todas las mañanas con Peter, pero no creo que sea necesario dar cuenta de cada  momento.  Poli nunca  me pareció  de ese tipo  y  francamente ese tipo  de  expectativas me alarma, sobre todo después del drama Eugenia/Ignacio.
El beso que Peter y yo compartimos fue semanas atrás. No debería  sentirme culpable,  pero  lo  hago.  Sólo  puede haber  una razón para  ello.
Todavía lo siento. Aún significa algo para mí, aunque no debería. Al entrar en el  club con Poli sosteniendo  mi mano,  estoy  decidida  a  olvidar.  No  puedo  tener ese beso y estos sentimientos, con lo que Pablo y yo haremos esta noche.
La  producción quiere que nada  le suceda  a  Pablo que pueda  causar  una recaída.  Los guardaespaldas están  cerca,  manteniéndolo  separado  de  la gente que no es parte del elenco. Los fans y fotógrafos se ven obligados a  contentarse a  babear desde lejos.  De vez  en cuando  alguien le habla  más  allá  de  la  seguridad  y  es escoltado  lo  suficientemente cerca para  salivarle  encima a corta distancia.
Baila  conmigo  un par de veces,  acercándome totalmente  contra  él,  moviéndonos tan  lentamente que  apenas estamos en movimiento.
Mayormente, sin embargo, se apoya contra el bar bebiendo, hablando con  otros miembros del reparto y con la ocasional fan favorecida y me mira bailar.
Cada  vez  que nuestros ojos se encuentran,  su  mirada  es puro  fuego, recordándome nuestros planes para después.
Estoy  bailando  con Agus cuando  doy  un vistazo  viendo  a Pablo hablar  con Peter, quien ha pasado la mayor parte de la noche en el bar en una  conversación con  Paula.  Al  principio,  no  creo  nada  al  respecto,  pero  Pablo hace gestos hacia la pista de baile y aunque no me mira a mí, mi instinto me  dice que tiene algo  que ver conmigo.  Uh-oh.  A  medida  que la  canción  termina  y  otra  comienza,  veo  que Pau está  al  lado  de Peter  y  los tres están hablando, y aunque todos parecen bajo control, el antagonismo entre  ellos es visible.
Me pregunto que estarán diciendo y cómo va a afectar mis relaciones  con cualquiera  de ellos.  Algo  está  a  punto  de cambiar,  lo  siento  y  me doy  cuenta con certeza ciega que a pesar de lo que estaba pensando cuando  entramos en este lugar,  no  quiero  perder la  amistad  de Graham.  No  quiero  que Pablo haga algo para acabar con ella. Oh, Dios mío.
No tengo ni idea de qué hacer. Como lo he hecho durante más de la  mitad de mi vida en momentos como este, busco mi teléfono y comienzo a  marcar el  número  de Emily,  vacilante cuando  reconozco  lo  que mi piloto  automático  mental  me  está  haciendo  hacer.  De repente me siento abrumada  con indecisión y  dolor.  Cuando  una nueva  canción comienza, dejo Agus hablando con uno de los extras y vuelo al baño. Bob me apunta a  una sala VIP apartada.
Estoy sola por el espacio de unos quince segundos.
―Pablo me está siguiendo ―dice Paula cuando entra―. Si estas tratando  de evitarlo, es mejor que te escondas.
Entrando  como  flecha  a  uno de los tres  puestos,  bajo  el  pestillo  de la  puerta  de acero  inoxidable que se cerró  detrás de mí,  bajo  la  tapa  del  inodoro,  me siento  y  subo  los pies.  Antes  de que pueda  preguntarme que estoy  haciendo  merodeando alrededor de un puesto  del  baño  como  si estuviera  en una película  de espías malos,  Pablo entra.  ― Hay  alguien más
aquí?
―No  ―responde ella―.  Qué,  quieres revisar todos los puestos? Se mi  invitado.  ―aguanto  la  respiración,  pero  ella  lo  conoce bien y  él  toma  su  desafío como una confirmación.
―Solo  respóndeme  una pregunta.  Dime  la  verdad,  si es posible. ¿Pedro lo sabe?
A través de la  banda  de un cuarto  de pulgada  de espacio  entre la puerta y el marco, la veo sacar el brillo de labios de su bolso y aplicarlo con  cuidado. Después de una mirada superficial sobre la puerta detrás en la cual  me siento inmóvil y muda,  lo estudia por el espejo antes de contestar. ―Sí, lo  sabe.
Él  hace un sonido  de irritación.  ―Dios,  lo  sabía.  ¿Por qué se lo  dirías?  ¿Por qué?
Lanza  el  brillo  de labios en el  bolso  y  se vuelve hacia  él.  ―Pitt estaba en la película en la que tuve que romper el contrato porque estaba  embarazada. Cuando no te importo una mierda y mis padres y mi agente me  estaban presionando sobre  “lo correcto que debía hacer” él golpeó la puerta  de mi trailer y me encontró llorando. Así que le dije. Y él me dijo que hiciera lo  que era  mejor para  mí.  Era  la  única  persona  que conocía,  y  apenas lo  conocía en absoluto, que se preocupaba por lo que yo necesitaba.
Mi sangre bombea con tanta furia que apenas podía oír.
―Nadie te obligó  a tener ese bebé, Paula.
―Ese bebé ―dice ella,  con la  voz  quebrada―,  era  tu  bebé,  idiota. Cuando  te  dije,  pensé ―se detiene―.  Bueno. A nadie le importa  lo  que  pensaba. Todo lo que importa son los hechos. No querías nada más que sexo  de mí.  Dijiste lo  que  sea que tenías que  decir para  conseguirlo.  Yo  era  una  niña ingenua y me quedé atrapada con las consecuencias.
No  estoy  respirando  y  es  igual  de bien porque  se siente como  si no  quedara aire en la habitación. ―No tienes idea de lo que yo quería ―dice, en  voz tan baja que apenas lo podía oír―. Si hubieras tenido un aborto, como tus  padres querían, no habría habido consecuencias. Fue tu elección. Tu opción para desbaratar tu carrera,  tu elección de meter la  pata  tanto  en nuestras vidas que si el público llegase si siquiera a enterarse…
Ella lo mira fijamente. ―Cómo te atreves a actuar como si fuera oh-tan- simple. Tirar una moneda. Lanzar un dardo. No era  maldita sea fácil. ¿Sabes  qué, Pablo? Mi decisión fue apartar a un lado mi carrera, pero tomé la decisión  correcta  para  mí.  Y  llevar mi vida  por encima  de tu miserable egocéntrica  existencia Yo soy Dios, cualquier día.
― Miserable? No lo creo.  Egocéntrico? Bueno. Puedo vivir con eso.
―Vete.
―Salgo.  No  hay  problema.  ―La  puerta del baño hace un zumbido  al  abrirse y cerrarse detrás de él.

No me puedo mover.
 ―Se ha ido ―dice ella y relajo mis piernas y abro la puerta.
―No sé qué decir.
Se encoge de hombros,  sacándose el  exceso  de brillo  de labios.
―Bienvenida al club.  Qué se puede decir? De todos modos.
― Cuando sucedió?
―Hace tres años. Yo tenía dieciséis a os. Hace tres a os, hoy, de hecho, fue la  última  vez  que lo  vi ―coge una  toalla de papel  y  la  presiona  en la  esquina de cada ojo―. Pablo ni siquiera sabe su fecha de nacimiento. Él nunca  pregunto. Maldita sea. Estuve muy bien durante todo el día. Pensé que podía  manejarlo este año. Supongo que estaba equivocada.
Nuestros ojos se encontraron en el espejo y creo que de lo joven que es,  cuánto más lo fue hace tres años. El miedo que debe haber sentido. ― Hay  algo que pueda hacer?
― Solo pídele a Bob que me consiga un auto? Si lo quiero salir de aquí.  Estaré bien mañana.
―Claro. No hay problema ―voy hacia la puerta.
―Lali… ―me detengo,  con la  mano  en la  perilla  de la  puerta―.  No  estés a ciegas. Todo lo que te está diciendo, lo está diciendo para conseguir lo  que quiere.  Si eso  es todo  lo  que quieres  de ti,  también,  entonces más  poder para ti. Eso sí, no te enamores de él.
Encontré a Bob, quien me aseguro que llevará a  Paula de regreso  al  hotel.  Su  petición  cumplida,  mi  cabeza  está  repleta  de impulsos y  vacía  de  soluciones.  Furtivamente a  lo  largo  de la  pared,  me mezclo  con  la  multitud,  renuente a  enfrentarme a  Pablo,  que está  absuelto  de responsabilidad  o  incluso por encima de la emoción de dejar a alguien embarazada.
Quiero a Cande. Mis ojos se llenan de lágrimas y me dirijo hacia la salida,  extrañándola,  necesitando  de su  consejo,  la  forma  en que se centra  en mí.
Durante el tiempo que puedo recordar, he estado pensado  permanente en  ella, pero no estaba. Se separó de mí, y se ha ido, como todos los demás que  he amado.

miércoles, 28 de mayo de 2014

"Entre lineas" capitulo 36


Poli
Se supone que debo empezar a rodar mañana, aunque mi doctor  y la producción sólo me permiten un par de horas por día. Estoy  listo para volver y esto es más que frustrante.  ―La mitad de un día es mejor que ningún día ―me dice Richter―. Estoy feliz de que te puede utilizar después de todo.
Lali se sienta  a  mi lado,  traduciendo  un pasaje de  una novela  francesa. O creo que es, hasta que ella dice: ―Eww. ¿Puedes... matar a esa cosa... con una sartén? 
Entierro un hacha en el hombro del siguiente zombi y le corto un brazo.
―Condenados...  no  muertos.  ―Me  refería  clavarlo  en  la  cabeza―.  Técnicamente,  ya  sabes...  ―le separo la  cabeza  del  cuerpo  del  zombie que  viene  con  el  hacha  y  ella  hace  otro  sonido  disgustado―...  era  una freidora.
―La miro de nuevo, riendo de la mirada de asco en su rostro, un lado del labio  superior levantado  como  una  burla.  Pause el  juego,  me puse en  su línea de  visión―. Tengo que estar dispuesto a protegerte, ya que das pena de lo mala  que eres en matar zombies.
Ella  rueda  sus ojos  y  la  beso,  empujando  su  libro  fuera  de  su regazo  y  haciendo caso omiso de sus débiles protestas. Deslizo un brazo alrededor de  ella. ―Descanso para besarse. ―Esa es toda la advertencia que recibe.
Aprieto su espalda contra las almohadas, siguiéndola con cuidado, ya que si la estrecho en un ángulo incorrecto todavía me duele como el infierno.
―¿Estás seguro de que estás bien… ya sabes…  ―dice ella.
Inclinándome sobre ella, sonrío. ―¿Para qué? ¿Para besar y tocar hasta  que me  tires  hacia  abajo  y  hagas lo  mismo  conmigo? Sí,  estoy  bastante  seguro de eso.
Suspira  y  se ríe  y  me imagino  que  en  este momento  no  necesitamos  hablar más.

Una  cosa  que  no  sucede a  menudo  es  encontrarme  a  solas con  Juan Pedro Lanzani. La  mayoría  de  la  gente es bastante  sencilla, una vez  que  sabes sus motivaciones. Estaba seguro  de que él estaba con Paula. Pero a pesar de que  se mantiene  cerca de ella,  mira  a  Emma  también.  Sería  estúpido de no darme cuenta. Y no soy estúpido.
Por el momento, él y yo estamos uno junto al otro, a la espera de rodar la  escena  en la  que aparecemos sólo  nosotros en  toda  la  película.  Me  pregunto si lo está haciendo con Paula, si tiene planes para tratar con Lali también.
― Cómo  te va? ―Su expresión es relajada, pero la tensión se extiende entre  nosotros como  un  alambre tenso. Me pregunto  si  el  coraje  revelaría  dónde nos encontramos con más claridad.
―Bien.  ―Asiento  con la  cabeza―.  Lali dice que debo  darte las  gracias por  mandar a llamar al médico la  otra  noche.  Estaba  muy  ido  para  darme cuenta de nada.
El medio se encoge de hombros. ―Sí, me di cuenta. Me alegro de poder  ayudar.
Estoy  tratando  de  encontrar  la  condescendencia  que  espero  de alguien que sale con Paula y podría tener planes para quitarme a la chica  con la que tengo intención de hacerlo, pero no lo encuentro. O es realmente bueno en ocultar, o es sincero. El AP nos llama a nuestros lugares.
―Sí, bueno, gracias.
―No hay problema ―dice él.

Lali
Estoy corriendo con Peter esta mañana por primera vez en una  semana  y  él  no  ha mencionado  mi  Armagedon  de alergia.
Hemos hablado  de  las audiciones  en  Julliard  y  la  ubicación  del  estudio  en la  Universidad  de Nueva  York, pero  hay  algo  no  dicho  en  la  conversación  de la  universidad  y  espero  a  que  suelte  todo  lo  que  está  pasando  en su  mente.  Él  finge no  darse  cuenta  al  mismo  tiempo  que digo:
―Uh ―que parece una pista. Es como si tuviera miedo de que me moleste.
―Entonces,  todo bien contigo y Pablo? ―pregunta finalmente mientras  que llegamos a nuestro  punto de vuelta.
―Sí. Definitivamente se siente mejor.
Él  está  tranquilo  por  un momento.  ―Um...  quiero  decir  entre  los dos...  está todo bien.
Parpadeo y me doy cuenta en la manera que no está mirándome que se siente incómodo  preguntándome eso, que  esto  es lo  que ha  estado  reteniendo durante veinte minutos. Pienso en lo que Pablo y yo hemos estado  haciendo últimamente,  y siento un dejo de culpa, a pesar de que lo de Pablo y yo no es su asunto como lo de él y Paula no es el mío. ―Um, sí, está bien.
Estupendo.
―Oh. Bien. Bueno. No estoy tratando de entrometerme, sólo quería estar  seguro.  Saber  que   estás  bien.  Y  sabes que puedes  hablar conmigo,  si  necesitas hablar, ventilar, sea lo que sea.
―Está  bien ―dije―.  Gracias ―no  me  puedo  imaginar  hablando  con Peter sobre Pablo.
Nuestro beso en la cama nunca ha sido mencionado, o repetido, o casi  repetido. Es como si nunca hubiera pasado nada. Me gustaría poder olvidar  tan fácilmente como él ha sido capaz y la mayoría del tiempo el recuerdo de  eso  está  perfectamente  archivado;  zip, zip,  lejos,  pero  de vez  en cuando  lo  pienso y Dios.
También nunca hemos hablado sobre la cámara escondida que capto  cuando Pablo me beso, para después de descargarla, subirla en una página de fans de  Pablo Martinez.  Así  que no  tengo  idea  si la  razón  por la  que Peter se retiró  fue porque besé  a  Poli al  día  siguiente o por Paula, o porque besarme simplemente no significó nada para él. Supongo que al final  no importa cuál fue la razón.
Considere pedirle  su consejo  sobre  mi pelea con  Candela,  pero  sólo  de pensar en  ella  me hace  romper  en llanto  y  estoy  decidida  a  no  empezar  a llorar otra vez mientras estoy en público. Así que no dije nada. Y después de unos minutos, menciona  algo  sobre el  rodaje de  mañana  y  el  momento  ha  pasado.
Hoy es el aniversario de una semana de nuestra pelea. Cande y yo nunca  hemos estado más de tres días sin hablar o enviar mensajes de texto entre sí, por lo  general  no  más de veinticuatro  horas. He empezado  textos  y  correos electrónicos por lo menos cincuenta veces, de hecho marcado su número de  marcación rápida y casi he puesto hablar, pero no sé qué decir.
 ¿Cómo pedir perdón por vivir tu vida?

Poli comenzó  cortos periodos  de filmación  esta  semana, aunque su  médico le limita a tres horas por día máximo. El problema es que hay muchas  más  horas  que quedan en  su  día  y  no  mucho  para  llenarlas.  Tengo  varias  horas de rodaje diario, más el trabajo de clases, además de estudiar para el  SAT.  El  domingo  por  la  tarde,  estoy  poniéndome al  día  antes de comenzar  otra semana de rodaje.
―¿Dime  otra  vez  por qué  estás  tomando  el  SAT? ―Se  estira, pausa  el  juego y llega hacia mí.
―¿Para la Universidad? ―saco el libro de preparación de matemáticas  fuera de mi  regazo, mientras  me besa. Estamos sentados  en el  centro  de  su cama, los restos de bandejas de comida de nuestro servicio a la habitación  están a  los pies de  la  cama,  controladores de juegos e  implementos de estudio nos rodean.
Toma el lápiz de mi mano y la arroja sobre su mesita de noche, con el  ceño fruncido. ―Sí, pero, ¿por qué?
Euge y Pau me hicieron la misma pregunta, con la misma mirada  perpleja. Nuestra  especie  no  tiende a  seguir una educación superior. Qué  razón hay, cuando  nuestras  carreras  están justo  en frente  de nosotros  y nos preocupamos por conseguir papeles únicamente.
¿Es  suficiente con  decir que  es  lo  hace la  gente  normal? (Probablemente no, porque todos ellos me preguntaban por qué me gustaría  ser normal.)
―No sé, Poli. Sólo quiero ir, ¿De acuerdo? 
―Bueno, solo tengo curiosidad. Parece un montón de trabajo. ―Me tira  a su regazo.
―Ten cuidado ―dije yo, inquieta, pero sólo se encoge de hombros.
―Estoy bien. Mi médico me dijo que voy a ser capaz de empezar con  unos pocos ejercicios con mi  entrenador la  próxima  semana.  ―Inclina  mi barbilla hacia atrás para besar mi cuello. Un brazo me soporta mientras que el  otro  desabrocha  los  botones superiores de mi camisa,  su  boca  sigue a  sus  dedos. Codeando el tejido a un lado, pasa su lengua por la curva superior de  mi pecho, cierro los ojos y trato de respirar.
Quince minutos más tarde,  su  camisa está  afuera,  la  mía  está  completamente  desabotonada  y  yo  lo  estoy  montando. Pasa sus manos  arriba  y  abajo  por mi  espalda  antes de empujar los tirantes  de mi sostén de mis hombros.  ―Dios,  Lali,  eres tan  caliente.  No  puedo  más.  ―Besa mis hombros,  moviéndose hacia  mi garganta―.  Quieres que ruegue? Estoy  rogando. Jesucristo, me estás matando deseándote.
―Pero  tu incisión ―dije,  abriendo la  boca  por lo  que está  haciendo  su  boca, chupando suavemente de a poco a lo largo de la curva de mi cuello.
―A la mierda la incisión, con mucho gusto iría a que me la cosieran de  nuevo.  Te quiero  a  ti,  y  no  me importa  nada  más.  ―Me acerca más y  me  besa, casi demasiado con fuerza.
―Pero… ―estoy derrumbándome, oh, hombre, me estoy derrumbando.
Mi cerebro  se  pone a  buscar a  una excusa―. Supuestamente tengo  que encontrarme con Euge en media hora para hacer la tarea de economía
y después de eso todo el mundo va a salir…
―Esta  noche,  entonces.  ―Su  tono  es  firme, las manos aferradas a  mis  caderas―. Después de regresar de lo que sea que estemos haciendo y todo  el  mundo  este a  salvo  en  sus habitaciones,  te quiero,  de nuevo  aquí, en  mi  cama. ―Se queda mirándome a los ojos―. Di que sí, Lali. Por favor.
Me digo que sólo estoy asustada porque nunca lo he hecho. A lo mejor  una vez que esté en eso no se sentirá como una gran cosa. ―Sí ―le respondo  con la voz más pequeña posible.
―Esa es mi chica ―dice, besando mis labios, ahora con más suavidad, y una emoción corre a través de mí en sus palabras. Y luego quiero correr a mi  habitación  y  esconderme en  el  armario.  Sabía  que esto  iba  a  venir,  nos estábamos acercando más cada día, pero de repente ya  está aquí y estoy  petrificada.
Se ríe en voz baja. ―Puedo esperar. ¿Qué son otras… ―Él mira su reloj―, cuatro o cinco horas más

Cada  vez  que pienso  en esta  noche me recorre un sudor frío,  así  que  cualquier distracción es buena, incluso la  tarea. Eugenia y  yo pasamos una  hora en economía (―No veo por qué necesitare alguna vez saber estas cosas  ―dice ella) antes de que nos demos por vencidas y decidamos que oferta y  demanda pueden esperar. Hay que vestirse para una visita del elenco a un  nuevo club.
―Poli luce como si ya haya recuperado casi toda su salud. ―Se recoge  el  pelo  hacia  arriba  a  la  coronilla  y  lo  deja  caer,  lo  atrae y  lo  deja  caer de  nuevo―.  Qué te parece hacia arriba o abajo?
―Me gusta  arriba.  Es diferente para  ti ―no  respondo  a  su  comentario sobre Pablo,  aunque gracias a  ello  me tiemblan las manos lo  suficiente para  que el aplicar el rímel sea peligroso.
―Estoy de acuerdo. Arriba. A Nacho le gusta abajo, por lo que cada vez  que salimos no lo llevo arriba.
Me quedo de pie mirándola por el espejo, sosteniendo la varita del rímel  en el  aire  como  si estuviera  a  punto  de  realizar  algo  con él.  ― A Nacho  le gusta abajo?
―Sí… um, volvimos a  estar juntos  ayer por la  noche.  ―Sonríe  maliciosamente, examinando su propio reflejo―. Vendrá este fin de semana.
Apenas  logro  mantenerme antes de soltar algo  como  ¿Qué diablos  estás pensando?  ― Así  que,  va  a  ser  menos  posesivo  y  dejar de acusar  de  cosas que no estás haciendo?
―Prometi  confiar más en mí. ―Comienza a poner pinches en su arreglo  de pelo  hacia  arriba―.  Él  sabe que estaba  celoso  sin motivo  antes.  Va  a  cambiar.
―¿No  había  dicho  eso  antes?  ―De  alguna manera  se perdió  mi  tono  cínico.
―Realmente creo  que lo  dice en  serio  esta  vez  ―dice ella,  completamente feliz y confiada.
―Uh.
―Vamos a peinarte hacia arriba también. Date la vuelta.
Me aparto  de  ella,  lejos del  espejo.  Es mejor  para  nosotras  si  no  ve  la  incredulidad en mi rostro.


martes, 27 de mayo de 2014

"Entre lineas" capitulo 35


Poli
Regreso  al  hotel  a  recuperarme mientras  que el  resto  continua  filmando  las escenas en las que supuestamente debía  estar, dejándome aburrido como el infierno. Nunca había tenido que estar fuera  antes,  ni por enfermedad,  ni heridas.  Papá  se sorprendería al saber que estoy perdiendo por no ser capaz de trabajar.
Todo el mundo pasa de vez en cuando para pasar el rato y Lali me  hace compañía  cada  vez  que está  libre,  lo  cual  no  es frecuente por la  filmación y  los  días de  clases.  Tenerla  cerca termina  naturalmente en contacto físico, pero solo en la medida que puedo hacerlo sin dolor.  Desde  hace días,  nos hemos estado  besando  y  tocándonos por una  o  dos horas  seguidas. Lali deja mi habitación más jadeante, después de este manoseo  restringido, de lo que nunca lo había hecho.
Hoy  fui al lugar de la  filmación a  verla en una escena.  Mi salida de la  habitación del  hotel  causó  en Andrew tanto  estrés que pensamos que  su  cabeza explotaría. Amenazó con llamar a mi doctor, a mi padre y a George.
Lo miré y le recomendé un descanso para fumar. Giró sobre sus talones y dejó  la habitación pisando fuerte.
Lali  ha  estado  ansiosa por esta  escena  que incluye a  Leslie y  Tim, ambos contendientes  al  Oscar,  así  como  Ángela,  la  confidente perpetua de  quince años de edad. La mayoría de los diálogos principales son de Lali,  sin embargo y la sincronización tiene que ser perfecta para todos ellos. Tienen que conseguir la  escena  solo  en dos tomas,  más algunos arreglos.  Richter, extasiado, les da libre el día a todos ellos, dejando a Lali sentirse un poco  petulante. Por supuesto, he sido testigo de primera mano de su capacidad de  actuación, pero al observar del otro lado es diferente. Filmando una escena,  prestas más atención a tu propio desempeño, el de los demás es secundario.
Hoy, no tenía nada que hacer, solo verla.
En el  coche de vuelta  al  hotel,  subo  el  vidrio  que me da  privacidad  entre nosotros y  el  conductor,  coloco  sus piernas sobre  mi regazo  con  cuidado,  pongo  mis dedos sobre sus rodillas,  jugando  con el  borde de su  falda.  Sus ojos están oscuros mientras espera  lo  que  voy  a  hacer a  continuación. ―Eres natural,  sabes ―dije.  Sus cejas suben y  se sonroja profundamente. Me río, apretando sus piernas ligeramente y besándola a lo  largo de su mandíbula―. Natural ante eso, también, y te convenceré de eso  pronto. Pero quiero decir, eres una persona natural en la película.
Ella frunce el ceño y hago correr mi dedo sobre  el punto entre las cejas.
―No hagas eso, tendrás una arruga del entrecejo.
― Qué quieres decir… ―natural en la película?
Por qué esta  observación sería  insultarla  está  más allá  de mí.  ―Tu  madrastra me dijo que querías hacer teatro en un tiempo, no películas. Hice  algo  de teatro  comunitario  cuando  era  un preadolescente.  Fue muy  divertido. Pero los dos somos naturales en la película, eso es todo lo que estoy  diciendo. ―Frunció más el ce o ante la mención de su madrastra. Voy a tener  que recordar que no mencionarla de nuevo.
―Yo quería hacer teatro, yo quiero hacer teatro. Pero si tiene que ser el  cine, prefiero algo más serio que, ya sabes, lo que estamos haciendo ahora.
―En serio, como,  Equipo de producción independiente?
―Sí, exactamente.
Excepto en casos extremadamente raros, películas independientes que  hacen poco  o  nada  de dinero  y  casi nadie los  ve.  Son la  versión  cinematográfica  de  la  ficción literaria.  ― Por qué quieres eso,  cuando  se  puede hacer algo  que será ampliamente exhibida  en cientos de cines de  todo el país y en todo el mundo, que te hará volverte loco de famoso, venden un montón de DVDs  en pocos meses y  cuando  todo  está  dicho  y  hecho te hará ganar un montón de dinero?
―Por lo tanto, locamente famoso y asquerosamente rico vale más que hacer algo  que podría  tener un impacto  social  o  cosechar elogios de  la  crítica.
―Demonios que sí. No es como si hiciéramos porno. ―Ella palidece y me río. Upss―. Dios, deberías verte tu cara.
―Sí, soy una amotinada.
―Mira, entiendo lo que estás diciendo, estoy feliz haciendo lo que estoy  haciendo,  eso  es todo.  ―La  empujo  más cerca  y  la  beso.  Duda  por un momento y luego suspira, me besa  de vuelta. Mi mano sube unas pulgadas  en el muslo debajo de la falda hasta que mis dedos rozan su cadera.
El coche se detiene frente del hotel y Emma se apresura a salir de mis  brazos antes de que la  puerta  se abra. Bob  y  Jeff  están esperando, al  igual  que unos pocos fotógrafos y fans. Saludo y sonrío, dándole la oportunidad de  alizar su falda de nuevo sobre sus piernas. La  tomo del brazo a medida que entramos en el hotel, la gente llama, ― Pablo!  Lali!  Te amamos!
Películas independientes mi culo. ¿Quién no quiere esto?

Lali
 He descuidado  el  estudio  para  el  examen  SAT  hasta  esta  noche, cuando Candela lo menciona directo después de que me dice los últimos rumores, acerca de mí.
Acordamos hace  un par de semanas que Cande  comprobará  sitios de fans y  me informará  solo lo  que  necesito  saber.  Antes de que ella se hiciera  cargo de investigar lo sucio sobre mí, de vez en cuando los leo.  Mala. Idea.
Por ejemplo, alguna página de fans declaró que yo soy la más fea estrella de  Hollywood y no tengo derecho a salir con alguien, caliente y delicioso, como Poli.
Definitivamente no  necesito  saberlo.  Cande es mi  primera  línea  de  defensa.
―Hay  una foto  de  ti y Peter corriendo...  y  varios sitios están  discutiendo si él está o no interponiéndose entre tú y Poli. Uno de ellos sugirió  que ustedes salen a correr después de salir de la cama... juntos.
―Wow, genial. Así que ahora estoy durmiendo con dos chicos. ¿Qué, no  podían conseguir una foto de mí y de Vico? O bueno, ¿Qué hay de mí y Paula? Quiero decir a quién le importa lo que es verdad o no.
― Conseguiste el libro de preparación SAT que sugerí?
Me descoloqué  por el  repentino  cambio  de tema.  ― Lo  tengo, pero  realmente no he tenido tiempo de repasarlo.
―Lali, sé que en tu mundo el SAT no parece ser un tema importante,  pero  puede determinar dónde vas a  la  universidad.  Deberías ya  tener la  mitad de la guía por ahora.
―Yo  sé que es importante,  pero  he estado  muy  ocupada...  ― (Mi mundo? ¿Qué significa eso?)
―Ocupada  besándote con Pablo Martinez,  saliendo  todos  los días y  cada noche con todas las otras celebridades, ¿quieres decir?
―Candela,  de verdad? ―Creo  que voy  a  esperar para  decirle sobre el  incremento  de besarnos...  y  el  hecho de que creo  que estoy  casi lista  para  dormir con él.
―Siempre te quejas de estar ocupada,  pero  estas en todo  Austin, comprando  aquí,  bebiendo  y  de fiesta  allí,  visitando a Pablo una docena  de veces mientras estaba en el hospital…
―Lo visité dos veces, sin incluir la primera noche, además de que, ¿cuál  es tu problema?
― Cuál  es mi problema? No  hemos hablado  de mis problemas con Luca  en absoluto  y  no  estás  aquí  para  ayudarme a  encontrar un vestido  para  la  fiesta  de bienvenida,  que por cierto  es como  en cuatro  días y  me  siento  magníficamente estresada  por eso,  todo  lo  que hemos hablado  es  sobre ti y tus problemas con este chico caliente y ese chico caliente, es como  si no tuviera mejor amiga para nada.
―Cande,  si quieres hablar de algo  sólo  habla  de ello,  y  no  es como  si  tuviera que dejar de lado mi vida, porque necesitas un vestido…
―Ni siquiera he comprado un vestido desde que tenía diez o doce…
― Compraste uno para la graduación de Grant de la Universidad Estatal  de Pensilvania! ¡Eso fue como hace dos años!
― Como sea! ―sopla, cortándome―.  Eso ni siquiera es importante!
― Qué diablos  es importante? Candela,  no  puedo  creer que  me hagas  esto ahora mismo. 
― No puedes creer que te haga esto? Clásico. Porque tú eres la única  que necesita  atención, ¿cierto? Y yo  soy  quien da  la  atención.  Tú eres la  única  con el  foco  y  yo  soy  la  que está  al  lado.  ¿Y  a  quién le importa  una  mierda  mis problemas? Claramente no  a  ti.  ¿Sabes qué? Olvídalo.  No  necesito  tu ayuda  o  tu apoyo,  tengo  mamá.  ―La línea  se corta  y  ella  se ha  ido.
Me  siento  en la  cama de mi habitación del  hotel, mirando  el  teléfono  en mi mano. Mi respiración se vuelve fina y superficial, lagrimas llenándose y  extendiéndose.  Hay  muchas cosas que sentir al  mismo  tiempo  y  todas ellas son malas. ¿Soy una puta atención y ella no me necesita? ¿Ella tiene mamá y  yo  no? ¿Eso  es lo  que realmente quiso  decir? Siento  mi corazón latiendo, fuerte y  rápido,  haciendo  eco  en mis  oídos.  Mi rostro  se  siente caliente y  pienso que quizás esté enferma.    Y entonces todo  lo  que puedo  pensar  es:  ¿Emily  acaba  de romper conmigo?

Más tarde, varias horas sin dormir, no le menciono mi pelea con Candela a Peter durante nuestra carrera, aunque se da cuenta de que algo está mal,  no mucho después de empezar.
― Estás bien,  La? ―Esta  es la  única  vez  que me haya  llamado  por el  apodo que Candela y yo hemos usado entre nosotras desde que teníamos cinco y  es todo  el  empuje que mis emociones necesitan.  Mis ojos se vuelven  acuosos y quito las lágrimas lejos, murmurando una excusa sobre los conteos  de polen y las reacciones alérgicas.
Nunca  he tenido  alergia  un día  en mi  vida,  pero  esta  semana  me parece que tengo el peor de los casos que nunca. No pienso que lo crea y  después  de un par de días,  le envío  un  texto  diciendo  que  probablemente debería evitar el polen y tomar un descanso de correr. Me envía un texto de vuelta, preguntando si hay algo que puede hacer. Todo lo que puedo decir  es que no. Lo cual es absolutamente cierto.
Alterno entre desear que Candela viera nada excepto fotos donde sonrió y  paso un buen tiempo, pegada sobre su maldito  navegador y no queriendo  que ella  viera  fotos de mí  en  absoluto,  porque sería  justificar lo  que dijo.
Mientras el  resto  sale a  relajarse después de un  largo  día  de rodaje,  me  quedo,  ordeno  servicio  a  la  habitación,  estudio  el  libro  de preparación, trabajo en los exámenes de práctica, culpo al SAT y a alergias ficticias por mi  comportamiento  solitario  y  constante  lloriqueo.  Paula me ofrece sus  medicamentos con receta, mientras Eugenia promociona cura holística que su médico homeópata recomienda.
La fiesta de Bienvenida de Candela  viene y va y nunca llama.  No sé si se encontró un vestido, o si Luca la convence de que no quiere que ella cambie quien es, o si ella me echa de menos en absoluto.
Estoy pasando una hora todas las mañanas presionando trapos helados  en mis ojos,  tratando  de bajar la  hinchazón por llorar hasta  quedarme  dormida.

Estoy partes iguales rota y furiosa. 


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Me da una tristeza este capitulo, digo la pelea de Cande y Lali =(

El viernes hago otra maratón (igual no queda taaanto), todavía estoy pensando si subo la segunda parte o si se las pongo para descargar.

Besos.

lunes, 26 de mayo de 2014

"Entre lineas" Capitulo 34


Poli
Desperté en  una habitación de hospital, y George está sentado  en el  pequeño sofá.  Pasaron unos segundos mientras  procesaba  lo  que  había  pasado  ayer.  Difícil,  porque mi  cerebro  se siente  un poco  entumecido  por lo  que indudablemente es algún tipo de analgésico.  Mi manager me ve cuando me  remuevo.  ―Poli.  Estarás  despierto  por  unos pocos minutos esta  vez? ―Se para al lado de la cama―. Te tienen un poco sedado, así que no te muevas.
Miro  la  intravenosa en mi brazo.  ― Qué paso? ―Dios,  mi garganta  se siente como si trague arena.
―Tu apéndices decidió  que no le importa mucho Austin.
―Bromeas.
―Nop.
―Jesús. Se suponía que iba a filmar hoy.
Riendo  entre  dientes,  George  dice:  ―No  te preocupes,  los  directores  tienden a dejar que las personas se recuperen de cirugías de emergencias. Se  están haciendo  cargo,  habitación privada,  por supuesto,  y  tú atención médica  está  declarada  y  pagada,  así  que no  tienes que preocuparte por eso. Tu guardaespaldas está afuera de la puerta, y Andrew estará aquí en un rato para hacer los mandados que tú quieres.
Miro abajo a la bata, color menta del hospital. ―Dile que no se moleste en venir a menos que el traiga algo más que usar. Shorts, franelas… no voy a usar esto. ―Cojo uno  de los estúpidos  lazos  al  lado  de bata―.  Adivino  que Papá no pudo hacerlo, ¿eh? Te envió como su doble
― Qué,  no  estás feliz  de verme? ―George parecía  despreciado.  El debería ganar un mini Oscar.
―Me quejo  de la  ausencia,  no  de la  sustitución. Por  supuesto  aprecio que hayas venido. Por qué me sorprendé que él no esté aquí, no tengo idea.
Me refiero  a,  demonios,  es una cirugía  mayor.  No  gran  cosa.  ―Mis ojos pesaban, ya estoy somnoliento. 
George hace una mueca,  y  pone una  mano  en mi brazo. ―Vuelve a dormir,  recupérate.  Trabajaremos en los problemas de tu papá  en otro momento.
―Ja, ja. Divertido, George. Por eso es que me gustas.

Por  la  tarde al  día  siguiente, Lali entra, cargando  un jarrón de lirios asiáticos.  Quizás son  las  drogas,  pero  su  cara  encima  de las flores me  hace imaginarla como un hada. ―Hola tú ―dice. Agus y Vico están con ella. 
Puse en silencio  el  reality  show  que estaba  sonando  en  el  demasiado peque o televisor atornillado a la pared. ―Gracias Dios. Estoy aburrido.
Ella  me sonríe.  ―Nos dimos cuenta.  ―Pone las flores en  el  tocador incorporado y Quinton me da unas revistas de juegos. 
―Amigo, te ves como el culo. ―dice Agus. 
Sacudí mi cabeza,  tratando de no reír porque duele. ―Tacto.  Alguna vez lo has oído?
―El  tacto  está  sobrevalorado  ―dice viendo  la  televisión―.  Hey, apuesto a que puedo conseguir una consola de juegos y un par de controles para conectarlo.
―Gracias, pero creo que saldré de aquí mañana. Si prometo ser bueno, puedo convalecer en el hotel. El doctor dice que estaré en cama por cuatro o cinco días más, y no de buena manera.  ―Guiñé a Lali y ella se ruborizo con un pálido rosa―. Siento como si estuviese en prisión aquí.
―El perro de guardia está en la puerta. ―Quinton se refería a Bob, quien está sentado en una silla en el pasillo, bloqueando las intrusiones de los fans y paparazzi. 
―Sí, tuvimos un incidente con un voluntario del hospital temprano. ―Yo reí y maldición, es como si alguien me hubiese apuñalado. Presione el botón de llamada.
― Si,  Sr.  Martinez? ―Joven,  con  un poco  de acento  del  sur.  La enfermera Mónica.
―Podría usar algo para el dolor, por favor linda. ―Agustín enarco  un ceja al oír mi por favor linda, y yo pretendí que no lo vi. 
―Regreso enseguida. 
 ― Qué tipo de voluntario? ―pregunta Lali.
―El  tipo haciendo  servicio  comunitario  para  los créditos de la preparatoria.  Al  parecer,  ella  tomó  algunas libertades fotográficas con mi cuerpo  sedado  y  con el  atuendo  del  hospital  estratégicamente desabrochado.
―Wow!  Era al menos sexy? ―dice Vico, y luego se voltea a ali―. Sin ofender.
Ella le guiña. ―Um,  tomó  alguna?
―No  tengo  idea.  Estaba  drogado. Bob  la  dejo  entrar porque estaba vestida con el uniforme del hospital y tenía una identificación, pero sentía que algo  estaba  raro  así  que chequeó,  y  ahí  estaba  yo,  siendo  violado  por una stripper menor de edad vestida de caramelo.
La  enfermera  Mónica  viene con una  jeringa, que ella  inyecta  en mi intravenosa.  Mechones de su  cabello  broncíneo  se escapan cuando  gira  su nuca, y Victorio está viendola, no que lo pueda culpar.
―Aquí  tienes,  deberías sentirlo  pronto.  ―Ella  pone sus dedos  en la  piel desnuda  de mi antebrazo, parpadea cuando  Agus ahoga  una risa, abruptamente retirando  su  mano.  Aclarándose la  garganta,  se endereza―. ¿Necesitas algo más?
―No,  gracias.  Estoy  bien.  ―Ella  se ruboriza  y  se apresura en  salir de la habitación. 
― Seguro que no necesitas tu almohada mullida o quizás una esponja de baño? ―Agus se burla.
― Así  que tu joven  acosadora  sexual  hizo  algo  antes de  que Bob interviniera? ―preguntó  Vico―.  Porque eso  se puede poner feo. En una forma legal.
―Na, Bob entr , agarr  su teléfono, llamo a la seguridad del hospital, y buscó en sus mensajes. Ella no había mandado nada aún. Lo atacó cuando él comenzó  a eliminar las fotos…
― Ella  atacó a  Bob? ―pregunta  Lali―.  Bob es del  tamaño  de un tanque!
―Lo  sé,  cierto? Pero  si.  La  sostuvo  por las muecas con una mano mientras que con la  otra  borraba  las fotos hasta  que la  policía  del  hospital llegó. Trágicamente, durante toda la locura accidentalmente su teléfono fue aplastado  por su  descomunal  pie y  la  tarjeta  de memoria  se ausento  sin permiso.
Lali sonríe. ―Suena como que Bob vale su peso en oro.
―En el  caso  de Bob,  eso  realmente es decir algo.  ―Agus  está  de acuerdo.

Lali
Después  que los chicos se fueran,  me quede para  hacerle  compañía  a  Pablo  el  resto  de las  horas de visita,  como  hice anoche.  Está  alerta  hoy,  aunque un poco  grogui por los calmantes del dolor que la enfermera le dio; anoche estaba drogado hasta la empuñadura, dentro y fuera de la conciencia, mayormente fuera, y estaba agradecida de traer algo para leer. 
Él  está  usando  una franela  azul  bebe y  unos shorts negros hoy,  mejor que la bata del hospital. ― Así que esta ropa es autorizada por el hospital?
Se acaricia su barbilla, mirando con picardía a través de su mechón de cabello rubio, limpio, lo que me hace pensar quien lo había lavado por él, ¿la enfermera cabeza de jengibre? 
―No  exactamente,  pero  tiendo  a  salirme con la  mía  ¿o  no  te habías dado cuenta? ―Solamente él podría decir una línea así y salirle encantador y no  insoportable―.  Dijiste  que la  filmaci n se mud   a  la  casa Bennet? Yo realmente no puedo recordar de lo que hablamos anoche, lo siento.
―Estabas muy fuera de ello.
Se movió  un poco  en la  cama  para  hacerme espacio,  haciendo  una mueca ligeramente. ―Ven aquí, tu estas demasiado lejos. ―Dejo el peque o sofá  y  me siento  al  lado  de él, cuidando  de no  empujarlo  o  tocar su intravenosa.  Toma  mi mano  y  besa  la  palma―.  He oído  que te debo  mi gratitud.
―Bueno, tú estabas obviamente mal, cualquiera puedo haberlo visto.
Su boca sube en un lado. ―El punto es, que tú eres ese cualquiera. Sin embargo, ¿Ped...Peter estaba ahí también? Tengo todo difuso sobre esa noche.
―Um, si, le dije que no te estabas sintiendo bien, así que el vino. Él fue el único que supo que necesitabas un doctor.
―Pero  tú  fuiste la  que me chequeaste  en primer lugar.  Además,  sin ofensas a  Peter,  pero  prefiero  agradecerte a  ti.  ―Sus ojos eran cálidos, viendo a los míos, y yo quito su pelo fuera de sus ojos, sintiéndome culpable porque yo no fui a la puerta de Pablo para ver como estaba. Yo fui a su puerta para decirle que saliera.
No es que él necesite saber eso.
Se inclina  más cerca  y  me besa, retirándose con una mueca  y  se recuesta  contra  el  montón de almohadas.  Debe  haberse  apoderado  de cada almohada de este piso.
― Estás bien?
―Estoy bien mientras que no me mueva en absoluto. ―Él toma mi mano y  me acerca,  así  yo  lo  estoy  besando―.  Mmm,  mejor.  ―Sus ojos azules se abren y sube una mano a mi cara, sus dedos me jalan hacia adelante, para otro beso―. Mucho mejor.