viernes, 20 de marzo de 2015

Capitulo 8


Me desperté por la mañana con un dolor de cabeza punzante. Mi teléfono móvil estaba sonando en algún lugar cercano. Extendí mi mano para conseguirlo, pero no lo podía alcanzar. Me estiré un poco más y logré golpearlo sobre la cama para que lo pudiera responder.
—¿Hola? —bostecé.
—¡Mariana! ¿Dónde diablos estás? Se supone que debemos estar practicando —una voz de hombre  gritó  enojada. Hice una mueca lejos del sonido y traté de levantarme, pero  Peter estaba lo suficientemente cerca encima de mí. Me estaba fijando en mi estómago, el brazo y la pierna echada sobre mí, él estaba usando mi espalda como una almohada. En realidad, era sorprendentemente cómodo.
—¿Agustín? —dije con voz ronca, mirando mi reloj de alarma, pero los números eran borrosos, no los pude distinguir. Cerré los ojos luego los abrí para ver que eran las 8:42 am. ¡Mierda!
—Sí, ¿quién demonios crees que iba a ser? Se supone que estarías aquí a las ocho treinta, Lali. ¿Vas a venir o qué? —sonaba claramente enojado
—Oh, sí, estoy en camino.
Peter gruñó. 
—Dile que es sábado Ángel y estoy cansado —se quejó en mi espalda haciéndome dar risitas.
—Escucha, Mariana, patea a ese pedazo de mierda fuera de tú cama y ¡vente para acá!  Tenemos una nueva rutina y necesitas aprenderla —dijo Agustín, sonando divertido ahora, él obviamente había escuchado a Peter. 
Agus era la única persona que sabía que Peter se estaba quedando conmigo, él no sabía la historia completa así como porque, pero sabía que lo hacía.
Peter me llevaba a mis prácticas de baile todos los sábados, con resaca o no. Sus dos condiciones eran que yo comprara su almuerzo, y no le dijera mi hermano. Las cuales estaban muy bien conmigo. Vic sabía que yo bailaba, pero nunca me había visto hacerlo,  tenía la  sensación de que no le gustaría mucho si lo hacía. Peter y Agus se llevaban muy bien, lo que en realidad me sorprendió al principio, porque yo no hubiera pensado que un machista jugador de hockey sobre hielo podría ser amigo de un hombre abiertamente gay que le gusta llevar algo rosa cada día.
Muestra de lo mucho que sé.
—Voy a estar allí en un momento y voy a comprar donas para disculparme, ¿de acuerdo? —le ofrecí dulcemente. No quería que se molestara conmigo toda la mañana, ya que me haría trabajar dos veces más duro. 
Suspiró. —Bien, apúrate.
Me revolví un poco y empuje mi teléfono de vuelta. 
—Pitt, Agus dijo que tengo que patear tu culo caliente fuera de mi cama y llegar rápido. —Me reí entre dientes. Él gimió y enterró su cara en mi espalda. 
—Maldición, los sábados son un dolor en el culo —murmuró, rodando sobre su espalda.  Volví la cabeza para mirarlo, él me estaba dando su sonrisa marca registrada. 
 —Tu  camiseta está levantada un  poco allí. ¿Quieres  que  baje eso  por ti? — preguntó, mirando a mi trasero. 
Rápidamente tiré mis manos hasta sentir que su camiseta que llevaba puesta, ya se había levantado alrededor de mi cintura, lo que significaba que él tenía una visión clara de mi  culo en  mi tanga. No sabía muy  bien donde estábamos después de anoche, pero creo que tenía derecho a tomarle el pelo un poco. No es como que nunca me había visto en mi ropa interior antes, vio lo suficiente de mí ayer por la noche mientras estaba enferma ¡sólo con mi ropa interior! 
—No, gracias. Ya lo tengo. —Salí de la cama y me quité su camiseta, arrojándosela a la cara, así que estaba allí de pie en mi sostén y bragas—. Gracias por el préstamo —le dije  con una sonrisa, caminando seductoramente a mi armario, tratando de encontrar algunos  pantalones de chándal o algo que podría llevar a bailar,  lo oí jadear, a continuación, gemir, en silencio me mordí los labios para no dejar escapar la risa. Los resortes de la cama  crujían, de repente, su cálido aliento estaba soplando en mi nuca, por lo que todo mi cuerpo estalló en piel de gallina.
—Por lo tanto, ¿se me permite tocarte hoy? —preguntó en voz baja.
Vaya, ¿está realmente pidiéndome permiso? Me volví hacia él, estaba de pie justo detrás de mí en tan sólo sus calzoncillos, pareciendo un dios griego. 
—Um... No sé... ¿Quieres hacerlo? —le pregunté, un poco insegura de mí misma. 
Él había estado con muchas chicas antes, todos ellas probablemente más bonitas que yo, y ese fue mi primer beso de verdad la noche anterior por amor de Dios, apuesto  a que  ¡apestaba majestuosamente en eso!  Asintió con la cabeza con impaciencia, y sus ojos estaban clavados en los míos. Ni siquiera estaba mirando a mi cuerpo a pesar de que estaba casi desnuda, lo cual hizo que mi estómago diera un tirón por alguna razón.
Me puse  rígida mientras levantaba sus manos, poco a poco, dándome la oportunidad de detenerlo, él las puso en mis caderas. Su toque envió un sofoco a mi  piel y  mariposas a mi  estómago.  Me empujó hacia delante  en  su  pecho, arrastraba sus dedos lentamente alrededor de mi espalda, por un lado agarraba la parte de atrás de mi cuello suavemente y la otra mano haciéndome cosquillas en su camino hacia abajo. Me pasó la mano por el trasero con suavidad, sólo una vez, antes de volverla a subir gradualmente y ponerla en la parte baja de mi espalda.
Sus ojos no abandonaron los míos todo el tiempo. Excitación nerviosa estaba corriendo  por mi cuerpo y me  quedé allí, congelada, sin saber realmente lo que debía hacer. 
Todo esto era tan totalmente nuevo para mí y estaba asustada casi hasta la muerte, pero  en el buen sentido de alguna manera. Inclinó la cabeza lentamente y sentí que mis ojos se agrandaban, a la espera de que sus suaves labios hicieran contacto con los míos. Justo cuando estaban a punto de conectar, mi celular volvió a sonar, haciéndonos saltar. Miramos el teléfono, mi corazón estaba regresando lentamente a un ritmo normal cuando empecé a volver a la realidad. Peter estaba mirando el teléfono, y tuve la impresión de que estaba tratando de disparar rayos láser de los ojos para que dejara de sonar. Me reí de su expresión exasperada y me aparté de él para responder. El identificador de llamadas, dijo Agus, una vez más. Suspiré y lo abrí. 
—¡He dicho que estoy en camino! —puse los ojos en blanco a pesar de que sabía que no podía verme. 
—Sólo para asegurarme que tú y tú amigo culo caliente no se vuelvan a dormir —dijo con una sonrisa mientras colgaba. 
Cerré el teléfono y volví a mirar a Peter, él seguía observándome, pero se estaba vistiendo al mismo tiempo. Le sonreí y devolvió la sonrisa, que era agradable. Por lo general, se transformaba en Peter el imbécil del día, burlándose de mí casi tan pronto como me  despertaba, pero  hoy  en  día parecía diferente. No pude evitar preguntarme cuánto  tiempo duraría. Fui a mi armario y cogí un par de leggins negros y un top blanco ajustado que apenas cubría mi culo, agarré ropa interior fresca y fui al baño a cambiarme. Mientras caminaba junto a él, me agarró la mano, haciendo que me detuviera. 
 —Sabes que tienes el más sexy culo en el mundo, ¿verdad? —susurró, justo antes de que presionara sus labios con los míos ligeramente, enviando lo que se sentía como relámpagos en todo mi cuerpo.
Cuando me soltó, lo miré un poco sorprendida. 
—Sí, apuesto a que se lo dices a todas las chicas—murmuré, sacudiendo la cabeza y  caminando dentro del baño cerrando la puerta y  tomando una respiración profunda. 
¿Qué hay de malo en mí? ¿Por qué él estaba haciendo que me sienta así? ¡Es Peter por amor de Dios! Él te va a aplastar y vas a terminar como esa maldita puta Martina, rogando por su atención una vez que él ha terminado y consiguió lo que quería.
Pero él no me haría eso a mí. Había pasado toda la noche conmigo por los últimos ocho años. Lo necesitaba para poder dormir, él mantuvo las pesadillas alejadas de mí. Él no me  haría daño,¿verdad? Confío en él para mantenerme a salvo, pero ¿podría confiar en él con todo mi corazón? Sabía que la respuesta a eso era que no, no podía, pero por alguna razón quería. Cuando salí del cuarto de baño se había ido, pero esto no fue una sorpresa. 
Me acerqué a mi ventana para bloquearla como de costumbre y vi una pequeña margarita blanca  en la repisa de la ventana.  Miré por la ventana y  sonreí, estas flores crecían a las afueras de mi  ventana, tiene que haber elegido una para mí cuando salió, y la dejó allí sabiendo que la vería cuando  cerrara  la ventana.  Mi corazón dio un vuelco y sonreí,  un poco confundida. No era costumbre de Peter hacer esas cosas. 
Suspiré mientras metí la pequeña flor en mi cola de caballo y luego me dirigí a la cocina, tomando dos cajas de jugo. Garabateé una nota para Vico diciéndole que había ido a bailar, y que le ayudaría a limpiar más tarde si dejaba que Cande y Euge vinieran  a ver una película esta noche. Sabía que iba a ir a por ello, este era  mi soborno de costumbre por ayudar a limpiar después de sus fiestas, que venía a la nuestra casa en la tarde y él pagaría por la pizza y una película. Todo lo que él tenía que hacer era aguantar a dos chicas coquetas golpeando sobre él y Peter toda la noche, ya que por lo general él se acercaba demasiado, si no tenía una cita.
Salté fuera de la puerta de entrada al coche de Peter que estaba esperando fuera de mi casa. 
—Oye, ten esto —dije, dándole la bebida.
—Gracias. Ten esto. —Sonrió, y me entregó una rebanada de pan tostado.
Me eché a reír. 
—Ese es un cambio bastante bueno —le dije, sonriéndole y comiendo—. Oh, tengo que  ir a Benny y conseguir rosquillas, si eso está bien —Lo miré esperanzada mientras conducía por la calle. Él asintió con la cabeza y aún estaba radiante. 
—¿Por qué tan feliz hoy?—pregunté con  curiosidad por saber por qué  sonreía tanto. No podía haber dormido mucho y sabía que él estaba todavía cansado, me di cuenta por sus ojos. 
—Tuve una buena noche ayer eso es todo. Finalmente anoté con una chica muy caliente que  he  estado  deseando  por un  tiempo.  —Me guiñó un ojo, su sonrisa auténtica cambiada en su sonrisa estúpida.
Mis entrañas se sentían como si alguien hubiera empujado una motosierra en mi estómago. Había conectado  con  alguien,  y  luego  ¿vino  a mí  en  la cama? ¡Qué idiota estúpido! Lo besé, un beso adecuado también, y él ¡había utilizado una chica para tener relaciones  sexuales  antes  de eso!  Uf, estúpido  gigoló,  sabía que  no debería haber esperado algo diferente. Me di la vuelta para que no pudiera ver que estaba herida,  y  miré  por  la ventana,  negándome  a llorar.  El llanto  es  para los débiles.  Casi  nunca dejaba que  nadie  me  viera  llorar,  pero  algunas personas traspasaban  las  defensas que  había construido,  así  que  no  podía  evitarlo.  Él se detuvo delante de Benny y salté, con ganas de estar lejos de él. Pedí veinte donuts  en  toda  la variedad de  chocolate, porque  eran  mis  favoritas.  Cuando  llegué  de vuelta en el coche, Peter sonreía. 
—¿Tienes lo suficiente allí? —bromeó, mirando a las dos grandes cajas que tenía en mis brazos.
Me limité a asentir y encendí a la radio. 
—Me gusta esta canción  —mentí, no tenía idea de lo que  era, pero no quería hablar con él. Me lanzó una mirada extraña. 
—Odias la música de reventón —dijo, frunciendo el ceño y bajándole el volumen. 
En realidad, estaba en lo cierto, odiaba eso, pero me gustaba más en este momento que hablar con él, puto mentiroso. 
Nos detuvimos en las afueras del estudio donde mi grupo ensayaba todos los sábados, nosotros éramos un equipo de baile de la calle y éramos bastante buenos también. Habíamos entrado en una batalla de baile la semana pasada contra otros diez equipos de la zona y habíamos llegado en segundo lugar, ganando más de $ 1.000 en premios. No es  que hayamos visto nada del dinero, se fue directo al estudio, los uniformes, la música y  volantes o afiches. Me encantaba la danza, danza callejera era mi favorita y todo lo que era con un ritmo de hip hop tiene mi voto. Siempre había sido mi sueño desde que era una niña tener mi propio estudio de baile, tal vez algún día me gustaría llegar allí, pero parecía muy poco probable. 
—Ey, chicos lo siento, me quedé dormida —dije,  mirando a todos ellos disculpándome, mientras entraba.
Agus me haló a un gran abrazo y traté de no retroceder lejos de él, llevaba hoy su marca de fábrica de piezas de color rosa en forma de una gorra.
—Eso está bien. También me quedaría dormido demasiado si tuviera ese culo en mi cama —bromeó  con  una sonrisa mientras  asintió  con  la cabeza sobre  mi hombro hacia Peter. 
Rodé los ojos y  puse  las  donas sobre  la mesa,  tomando  una de  chocolate con rapidez antes de que todos fueran y se las acabaran. Me dirigí a saludar a los otros chicos. Había ocho  personas en  nuestro  equipo,  cuatro  chicas  y  cuatro  chicos. Estaba feliz de hablar con los chicos, cuando Agus llamó a todos para empezar. 
—En vista de que ya estamos con cuarenta y cinco minutos de retraso porque alguien no podía arrastrar el culo de la cama a tiempo, es mejor que empecemos—afirmó, lanzándome una mirada fingida y haciéndome reír. Nos pusimos a  trabajar en  una nueva  rutina que era muy difícil y complicada, e incluso tenía algunas elevaciones que daban miedo. La peor fue cuando estaba en los hombros de Ricky y tuve que dar la vuelta, y girar en el aire, así que quedaba mirando hacia atrás, entonces él me atraparía mientras caía hacia su cuerpo. Casi al instante, tenía que envolver mis piernas alrededor de su cintura antes de inclinarmetotalmente hacia atrás poniendo los brazos en el suelo y rodar mi cuerpo en este.
Por suerte, teníamos colchonetas, Incluso me tomó más de una hora aterrizar una vez, y déjame decirte que, incluso aterrizar en  la espalda  o  el  estómago  en  una colchoneta,  duele,  sobre  todo  si el musculoso chico que se supone que te atraparía, aterriza en la parte superior de ti.
Después del intento número veinte, empujé a Ricky fuera de mí, riendo. Ni siquiera podía levantarme estaba tan cansada, el sudor me corría por la espalda
—Está bien, oficialmente renuncio a esto por hoy. Me duele la cabeza, me duele la espalda,  mi  trasero  me  duele,  incluso los  brazos y  las  piernas duelen  de tanto sostenerme —me quejé, yaciendo al igual que una estrella de mar en la colchoneta.
—Está bien, es casi la una de todos modos, así que será mejor que despejemos el estudio —dijo Agus, tendiendo la mano para ayudar a levantarme. Negué con la cabeza, riendo. 
—No puedo. Sinceramente,no puedo moverme—murmuré, cerrando los ojos, tratando de recuperar el aliento.
La siguiente cosa que sé es que Peter estaba allí, me agarró, me levantó y me tiró por encima del hombro como si yo no pesara nada, se dirigió hacia el cuarto de baño de las chicas, riendo. 
—¿Qué demonios estás haciendo? —grité, todavía molesta con él por lo que me hizo ayer por la noche. 
—Ayudándote —afirmó. Me di cuenta que estaba sonriendo por su sexy estúpida voz. 
—¡Suéltame! —le ordené, tratando de zafarme, pero me agarró con más fuerza. Oí la ducha abriéndose. ¡No! ¡Él no lo haría! 
Lo hizo. 
Me metió en la ducha, poniéndome abajo en la regadera, ambos completamente empapados. Me quedé allí, sorprendida. Tenía una muda de ropa conmigo por lo que  no  importaba, pero no creo que él tuviera. ¡Ja, imbécil, ahora tiene que sentarse en su coche con la ropa mojada!
Se  estaba riendo  de mí,  así  que  acoqué  mis  manos  y  recogí un  poco de agua, lanzándosela,  se  echó a reírmás fuerte y se apoderó de mi  cintura, apretándose contra mí bajo la ducha. El agua le corría por la cabeza, aplastando su pelo en la cara, se veía sexy como el infierno. Sus ropas estaban resbaladizas en su cuerpo, quería pasar mis manos hacia abajo para sentir las líneas de sus músculos. Inclinó la cabeza hacia adelante y me besó, envolviendo sus brazos con fuerza a mí alrededor y empujándome contra la pared. Chupó suavemente sobre mi labio inferior y con mucho gusto abrí mi boca, ansiosa de saborearlo de nuevo. Él sabía aún mejor hoy, probablemente debido a que  aún  estaba medio borracha cuando nos besamos ayer por la noche así que no pude apreciarlo mucho. Su beso era hermoso y estaba enviando ondas de deseo corriendo a través de mi cuerpo.
Finalmente, se apartó y los dos estábamos sin aliento. Miré a sus ojos y pude ver que estaban bailando con excitación, también podía ver algo más que miedo, que me asustaba mucho porque sabía que no estaba lista para eso. Vi la lujuria, pura y simple. Peter quería mi cuerpo mucho. Jadeé y lo empujé hacia atrás, saliendo de la ducha rápidamente. 
—Lo siento, no debería haber hecho eso. Demasiado pronto, ¿verdad? —preguntó,
al salir de la ducha y apoderándose de mi mano.  
Me volví a mirarlo. No podía darle lo que él quería, él podía conseguir eso en otra parte. Quiero decir, era Pedro Lanzani por el amor de Dios, él podría tener cualquier chica que quisiera, ¡y lo hace! Él ya admitió que se conectó con alguien la noche anterior antes de que él me besara. Él era un jugador así de simple, y si lo dejaba  tener mi corazón, lo rompería, no hay duda. 
—Peter, ¿qué quieres de mí?—pregunté en voz baja, mirando a mis zapatillas empapadas.
Puso el dedo debajo de mi barbilla y me levantó la cara así que tuve que mirarlo. 
—Todo —dijo simplemente. 
Mi corazón se detuvo, y luego se echó a correr por lo dulce que sonaba. Espera, es sólo una línea para entrar en tus pantalones, Lali, ¡cálmate! 
—No puedo darte eso, ni siquiera de cerca. Ve a buscar a la zorra que se conectó contigo  anoche,  estoy  segura  de que  está más  que  dispuesta a hacer cualquier cosa contigo —gruñí desagradablemente, haciendo citas de aire alrededor de las palabras cualquier cosa, antes de irrumpir fuera para cambiarme. 
Mi bolsa ya estaba aquí, supongo que una de las chicas la trajo después de ver a Peter y yo en la ducha haciéndolo. Maldita sea, eso es ¡vergonzoso!
Me agarró la muñeca y me hizo parar y mirarlo. 
—¿De qué zorra estás hablando, Ángel? —preguntó, mirándome confuso. 
 —¡Con la que te enrollaste antes de que me besaras en la cama! Maldita sea, Pedro, ni siquiera  estabas borracho, ¿se te ha olvidado ya? Wow, eso debe realmente haber significado algo para ti —escupí ácidamente. Parecía aún más confundido. 
—No me enrollé con nadie  ayer por la noche, ¿De qué estás hablando? —preguntó,  tratando de tirar de mí hacia él, pero me mantuve firme y saqué mi muñeca de sus manos, él no se resistió, sólo me dejó ir, sabía que no me gustaba estar restringida. 
Le di mi mirada de muerte y cogí una toalla de mi  bolso, secando mi pelo que chorreaba. Tiré de la margarita de mi cola de caballo y la arrojé a sus pies. 
—Peter, tú me dijiste antes en el coche que follaste una chica que deseabas, por eso estabas tan feliz —gruñí. ¿En serio iba a mentirme sobre esto ahora? 
Entendimiento cruzó su cara, su cuerpo parecía relajarse visiblemente. 
—En realidad, nunca dije que follé a nadie. Lo que realmente dije fue que por fin anoté con una chica muy caliente que había estado deseando desde hace tiempo—dijo, encogiéndose de hombros y sonriendo, como si esto lo aclarara todo. 
Negué con la cabeza, aún  enojada. La redacción no me importaba, todo era lo mismo y todavía me sentía traicionada y utilizada. 
—Lo que sea, follaste, anotaste, es todo la misma cosa. Eres un maldito estúpido jugador y yo no puedo creer que dejé que tú me besaras. ¡Dos veces! —grité. Podía sentir las lágrimas que amenazaban con salir, así que me volví de espaldas a él. 
—¡Estás entendiendo mal lo que quise decir! —dijo con desesperación.
Di la vuelta para mirarlo de nuevo. 
—Oh, ¡lo siento! Explícate por favor —dije con sarcasmo, agitando la mano en un gesto de adelante. 
—Estaba hablando de ti —dijo en voz baja. 
 Fruncí el ceño, ¿yo? 
—He estado loco por ti desde la primera vez que te vi, Ángel, pero tu hermano no me dejaba estar cerca de ti. Durante todo este tiempo sólo has sido tú. —Miró al suelo como un niño perdido y yo no podía respirar. 
¿Realmente acaba de decir eso? Yo le gustaba, ¿pero Vico no lo dejaba acercarse a mí? ¿Cómo puede ser eso cierto? De todos modos, es un jugador que tiene relaciones sexuales con tres o cuatro chicas diferentes a la semana. ¿Cómo podría siempre haber sido yo? Ni siquiera ha tenido una novia, él sólo tiene ¡citas!
Me miró suplicante, él estaba sufriendo. Me di cuenta por su cara, pero yo no sabía qué hacer. Si me arriesgaba, sabía que iba a enamorarme de él y había una buena probabilidad de que me partiría el corazón en mil pedazos, pero no creo que pueda soportar perderlo.  Había sido unan constante en mi vida y lo necesitaba, probablemente más de lo que  necesitaba a Vic.  Él se adelantó y tomó mi cara entre sus manos se inclinó hacia mí y me besó con ternura.
Sabía que la decisión había sido tomada, en realidad no era algo que podía pensar y razonar los pros y los contras. Cuando Peter me besaba, todo parecía estar bien y correcto, tal como debe ser. Le devolví el beso, envolviendo mis brazos alrededor de él con fuerza, presionándome en su pecho. Él se apartó y me sonrió. 
—¿Qué te parece que compré el almuerzo de hoy,  y lo llamemos una cita?—sugirió, mirándome con timidez. 
Nunca había visto en Peter una mirada tímida o vulnerable en su vida. Su oferta, la expresión de súplica en su rostro fue suficiente para poner lo que se sentía como un centenar de mariposas sueltas  en  mi  estómago.  Fingí pensar en  ello  durante unos segundos y su cara cayó. 
—OK —finalmente estuve de acuerdo con una sonrisa. Él sonrió con alegría antes de tirar de mí en otro beso que realmente me hizo sentir un poco mareada.
Terminó el beso justo cuando estaba un poco sin aliento. 
 —Será mejor que vaya por algo de ropa seca en el coche, así te doy la oportunidad de cambiarte —dijo  mirándome  de nuevo  con  una sonrisa de satisfacción en  su rostro—. No es que no te veas sexy como el infierno en lo que llevas puesto.  Me miré mí misma, para ver que mi camiseta blanca estaba pegada a mí  y completamente se veía todo a través. Me reí incómoda y envolví mis brazos a mí alrededor,  ruborizándome como una loca. Él también se rió y se  inclinó para recoger la flor que yo había tirado a sus pies. La sostuvo hacia mí, sonriendo con su hermosa sonrisa. 
—Gracias —murmuré, mordiéndome los labios, mi cara ardía de vergüenza. 
—Con todo el gusto —dijo mientras salía por la puerta.

Continuara...

Les gusta que sea así de largo? algunos van a ser asi jeje.

Bueno, nos hablamos el Lunes!
Besos
Lunis♥

jueves, 19 de marzo de 2015

Capitulo 7


Después de unas cuantas horas, estaba bastante borracha. No me sentía muy estable sobre mis pies, pero continué bailando con mis amigos de todas formas.
Peter estaba conversando con alguno de sus compañeros de equipo no muy lejos de mí y continuaba mirándome.
—¡En serio, Peter se está fijando en ti! —chilló Cande en mis oídos por quinta vez.
—¡No lo hace! No seas estúpida, Can, probablemente está asegurándose de que no vomite, pues le toca limpiar mañana. —Terminé mi bebida y solté mi vaso en la alfombra.  Ja, ¡Qué limpien eso en  la mañana porque yo no! Comencé a reír histéricamente, lo que hizo que Cande también riera.
—Voy a buscar otro trago —dije por encima de la música.
La canción cambió a “Ella es como una estrella”, de “Taio Cruz”, la cual es la canción favorita de Peter. Sentí a alguien agarrando mi mano y miré hacia atrás para encontrar a Peter sonriéndome,  una sonrisa de las verdaderas y no pude evitar sonreírle de vuelta. 
—Baila conmigo Ángel —dijo, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura.
Estaba tan ebria en ese momento que no me importaba estar bailando con Pitt; enrollé  mis  brazos  a su  alrededor y  apoyé  la cara en  su  cuello.  Olía sorprendentemente bien, por lo que me pregunté a qué sabría si lo lamía. Espera,¿acabo de pensar en lamer a Peter como si fuera un helado o algo? Me eché a reír de mi propia idiotez. Peter me alejó un poco y puso cara de “¿Qué diablos?” lo cual me  divirtió  todavía más. Rodó sus ojos y sacudió su cabeza, luciendo divertido mientras presionaba su cuerpo contra el mío. La canción no era lenta en realidad, por lo que nos balanceábamos bastante rápido y medio frotándonos el uno contra el otro. Adoro bailar y él era bastante bueno en  eso, nuestros cuerpos  parecían encajar perfectamente.
Pude sentirlo excitarse pero no me importó. Peter había estado presionando sus erecciones contra mí desde que yo tenía doce  y él catorce. Se despierta con una todas las mañanas y la mayoría de las veces también tiene una cuando se queda dormido. Simplemente lo ignoré. Fue raro la primera vez que pasó y de verdad me volvió como loca. Esa mañana se había ido, tan avergonzado que casi lloraba, por lo que le contó a su padre lo que le había pasado y luego vino la noche siguiente adecirme que era normal en los chicos que eso sucediera porque estaban creciendo y su cuerpo estaba todo lleno de hormonas. Nunca supe si era verdad o no, pero no  tenía ninguna razón para dudarlo. Fue embarazoso  por un  mes o dos, pero luego se convirtió  en  broma por cierto tiempo y ahora lo ignorábamos completamente. Él se separó un poco para mirarme y darme una de sus agradables sonrisas, por lo que mi boca se curvó devolviéndole una sonrisa. En realidad lucía muy lindo cuando sonreía así y resultaba divertido que me acabara de dar cuenta de eso, dado que lo conocía desde siempre.
Vico apareció de la nada. 
 —Amigo, ¿qué demonios? ¡Es mi hermanita!—le gritó a Peter, agarrando fuertemente su brazo y empujándolo lejos de mi.
—Vic, hombre, en serio, solo estoy bailando con ella, ¡esa es su canción! —dijo Peter, luciendo realmente enfadado.
—Pedro, necesitas permanecer lejos de mi hermana, sólo tiene dieciséis. Sabes por todo lo que ha pasado. ¡No necesita a un tipo como tu persiguiéndola! —le replicó Vico, dando un  paso adelante y enfrentando a Peter. Podía decir que estaba borracho por el pequeño toque de rojo en sus orejas, que siempre lo delataban.
—¡Nunca la lastimaría! —gruñó Peter, sus pechos casi tocándose.
—¡No me importa una mierda! ¡Te digo que te mantengas lejos! —gritó Victorio.
Sólo me encogí de hombros y los dejé en eso, no necesitaba atestiguar su pelea, de cualquier manera, ellos se arreglarían en un par de minutos, siempre lo hacían.
Mientras di la vuelta  en  la esquina  hacia la cocina,  choqué  con  un  chico que  no conocía. Era quizás un poco mayor que yo, probablemente de la edad de Vico y era realmente apuesto. Tenía cabello negro  un  poco alborotado, cayendo sobre su frente y prácticamente cubriendo uno de sus ojos marrones. Sonrió y sostuvo mi cintura  tratando  de estabilizarme mientras lo miraba. Inmediatamente di un respingo dado que  él  estaba tocándome, pero no demasiado fuerte porque los tragos habían adormecido parte de mi cerebro.
—Bien, hola —ronroneó con una voz sexy
—Hola. —Sonreí.  Ya había quitado sus  manos de mi cintura, así que di un paso atrás para recuperar un poco de espacio personal.
—Soy Benja—Sonrió, y cuando lo hizo me di cuenta de que se le formaban unos hoyuelos realmente lindos.
—Lali —contesté sin apartar la mirada de su rostro. Era realmente guapo. No lo reconocía de la escuela—. ¿Vas a Penn State? —pregunté curiosa de por qué nadie lo conocía si estaba en la fiesta.
 Sacudió su cabeza y sonrió. 
—No. En realidad estoy buscando a mi hermanita, pero no puedo encontrarla.
—¿Ah, sí? ¿Quién es tu hermana?—pregunté frunciendo el entrecejo; puedo decirte que alguien tiene como hermano un culo caliente.
—Martina Stoessel—afirmó. No pude evitar la reacción natural de mi cuerpo. Arrugué un poco la nariz, lo cual lo hizo reír—. No eres una gran fanática, ¿no?—preguntó, todavía riendo.
—Oh… eh… Lo siento —balbuceé, mirándolo en tono de disculpa y sonrojándome como loca. ¡No puedo creer que le hice esa cara a su hermana! ¡Qué idiota!
—No te preocupes por eso. Sé que puede llegar a ser un dolor en el trasero.
—Entonces, ¿quieres que te ayude a encontrarla? —Le ofrecí, mirando alrededor de la cocina buscándola. Nop, no está aquí. Me reí al recordar que acababa de salir de la cocina, así que ¡por supuesto que no estaba allí!
—Nah, ya aparecerá. ¿Qué tal si en vez de eso nos tomamos un trago? —sugirió, asintiendo hacia el mostrador de las bebidas.
—Si, seguro. —Sonreí mientras él agarraba dos vasos y una botella de Jack Daniels.
Nos  tomamos un  par  de tragos  de eso  hasta que  me  di cuenta que  estaba realmente borracha. Me apoyé sobre él  pesadamente mientras charlábamos  y reíamos sobre cosas al azar que realmente no parecían tener sentido para mí. De repente, me presionó contra el mostrador de la cocina y presionó su cuerpo contra el mío. El pánico familiar comenzó a levantarse mientras mi corazón se aceleraba, él acercaba su cabeza lentamente hacia la mía. Sentí mi boca secarse. Santa mierda. ¡Iba a besarme! ¿Quería eso? ¿Qué pasaría si ponía sus manos sobre mí o algo? Mi mente estaba girando de un pensamiento a otro tan rápido que no podía seguirles el ritmo.
Di un grito ahogado y retiré mi cabeza para atrás, golpeándome con el gabinete detrás de mí lo suficientemente fuerte como para hacer que mis ojos se llenaran de lágrimas. Él negó con la cabeza, mirándome un poco desconcertado y luego chocó sus  labios contra los míos. Gemí y empujé su pecho, tratando de alejarlo de mí,pero sus manos estaban sujetando la parte de atrás de mi cuello sosteniéndome en el lugar mientras lo sentía lamiendo mi labio inferior. Apreté mi boca tan cerrada como pude, pero él no se movió. Empecé a volverme loca, literalmente podía sentir el ataque de pánico tomando lugar mientras mi corazón se estrellaba en mis oídos.
La siguiente cosa que sé, es que se ha alejado. Levanté la mirada, desconcertada, para ver a Peter recargado sobre la pared, su brazo cruzando sobre su garganta.Se veía tan enojado, que realmente comencé a sentir pena por el chico, quién ahora estaba empezando a cambiar de tono a un rojo de no ser capaz de respirar.
—¡No la toques, maldita sea! ¿Crees que puedes simplemente entrar como si tal cosa y darle un beso a pesar de que ella no quería? —gruñó Peter con enojo.
Comencé a sentirme enferma, literalmente enferma. Me puse de pie y me tambaleé hacia mi baño, donde vomité lo que parecía ser varios litros de vodka. Gemí y me sonrojé, me comencé a mover para sentarme, cuando me apoyé en las piernas de alguien. No me asusté, podía oler su loción. Sabía que era Pitt.
—¿Estás bien? —preguntó, con voz simpática. Pero no pude responderle, sólo me incliné sobre el inodoro y vomité otra botella de vodka. ¡Wow, eso es un desperdicio de dinero!
Peter, bendito sea, me frotaba pequeños círculos en mi espalda y sostenía mi cabello. Después de unos minutos, me sentí mucho mejor.
—¿Quieres ir a la cama? —preguntó, mirándome preocupado.
Asentí con la cabeza.
—Sí, sólo quiero cepillarme los dientes.
Me esforcé por levantarme del piso del baño, pero estaba tan descoordinada que no funcionó muy bien. Peter sonrió y se inclinó, deslizando sus brazos debajo de mí y levantándome fácilmente, como si no pesara nada.
Me senté en la siguiente sección, junto al lavamanos.Tomé el cepillo de dientes y le puse pasta dental. Sonreí débilmente y cepillé mis dientes, asegurándome que todo el sabor a alcohol se había ido.
—¿A  la cama? —preguntó,  cuando  había terminado.  Asentí con  la cabeza,  y  me levantó  al estilo nupcial  y  me  llevó  de vuelta a mi  habitación.  Había quitado  los cobertores y estaba a punto de dejarme en la cama, cuando recordé que todavía llevaba mi ropa de fiesta.
—¡Espera! No quiero ir a la cama con esto —murmuré, mirando hacia mis shorts y mi top, incluso todavía tenía mis joyas y los zapatos también. 
Él asintió y me puso de pie, pero casi no podía mantenerme, y sentía como si mis piernas estuvieran  estropeándose.  Liam  puso  un  brazo  alrededor  de mi  cintura, sosteniendo, y me quitó los collares.
Quité el botón de mi top y lo comencé a sacar por mi cabeza, pero me enredé en el proceso  y  empecé  a reír.  Lo oí suspirar,  mientras me  empujaba para que  me sentara en la cama y me quitó el top. 
Cuando lo miré, vi que tenía una expresión divertida en su rostro. Me puse hacia atrás y me desabroché los shorts, levantando mis caderas mientras bajaban por mi trasero;  él los tomó y  los haló  hacia abajo  lentamente,  mientras me  acostaba  en sujetador y tanga. Él mantuvo en el aire mis piernas, mientras me quitaba una por una mis sandalias.
—Bonito —ronroneó,  mirándome  con  su  sonrisa marca registrada, pero no me importó; sólo me quedé ahí, riendo, hasta que mi estómago me sacudió de nuevo.
—¡Oh, no! —jadeé, tratando de sentarme, sujetando una mano sobre mi boca.
 Rápido como un  rayo, me levantó y me llevó de nuevo al baño, sosteniendo  mi cabello de nuevo y frotando mi espalda mientras mi estómago se vaciaba.
Después  de haber cepillado  mis  dientes  de  nuevo,  se  quitó su  camisa y  la puso sobre mi cabeza.
—Aquí hay otra para añadir a tu colección de camisas —dijo con una sonrisa fácil, mientras me levantaba, me llevó hacia la cama.
Él caminó hacia la puerta. Pensé que iba a salir y volver a la fiesta, pero no lo hizo, simplemente cerró la puerta y se quitó sus jeans, subiendo a la cama junto a mí.
Todavía podía oír la fiesta en el exterior.
Peter envolvió sus brazos alrededor de mí y me movió hacia su pecho. No podía dejar de pensar en  el tipo  que  me  besó  en  la cocina. Antes de que supiera que estaba pasando, estaba llorando.
—¿Cuál es el problema, Ángel? —preguntó, mirándome desconcertado.
—¡Ese imbécil se robó mi primer beso!—gemí. Peter se echó a reír y me sentí aún peor.  ¡No podía creer que se estaba riendo de mí!—.¡No es gracioso,Pedro! El primer beso de una chica es importante para ella. Sólo porque seas una clase de súper puta a la que no le importa, y probablemente no recuerda su primer beso, no significa que las pequeñas cosas no son importantes —dije, con rabia, golpeando su pecho.
—Ángel, cálmate. Él no te robó tu  primer beso—dijo, seriamente, mirando directamente a sus ojos, haciéndome sentir ingravidez con sus estúpidos ojos verdes de mujeriego.
—¿De qué estás hablando? ¡Él lo hizo! Él sólo me besó y me lo robó —gruñí, con una lágrima cayendo de mi ojo. Él la limpió con su pulgar y sacudió su cabeza.
—Sí, él sólo te besó, pero ese no fue tu primer beso. Yo lo fui hace mucho tiempo —explicó, con una media sonrisa que hacía que su rostro pareciera hermoso.
 ¿De qué diablos estaba hablando? Nunca me había besado. Fruncí el ceño, tratando de recordar.
—¿Recuerdas  cuando  me  lastimé  al  caer de  ese  árbol en  mi  jardín? Tenía trece años y mi maldita pierna me dolía demasiado, y me preguntaste que podías hacer para que el dolor se fuera. —Él cerró sus ojos y sacudió la cabeza con el recuerdo, con una pequeña sonrisa en la comisura de sus labios.
Di un grito ahogado. Oh, dios mío. ¡Eso es verdad! Él me pidió que lo besara y eso hice, bueno, dos veces en realidad. Dijo que todavía estaba doliéndole y me pidió que lo besé de nuevo. Justo después de eso, Vic salió de la casa y nos sorprendió. Le dio un puñetazo en el rostro a Peter por eso.
Oh, mierda. ¡Pitt tenía mi primer beso! No estaba segura de cómo sentirme sobre eso, fue realmente agradable esa vez. Él estaba siendo muy dulce ese día, estaba subiendo al árbol para bajar mi pelota que había quedado atrapada ahí. Supongo que eso era bueno, al menos si Peter tenía mi primer beso, significaba que no fue robado por un imbécil mientras estaba borracha en una fiesta.
Le sonreí y me devolvió la sonrisa.
—Ese también fue mi primer beso, y aún lo recuerdo —dijo en voz baja, guiñando un ojo en broma.
—Bueno, has tenido muchos desde entonces, y algo más —afirmo, refiriéndome atodas las chicas con las que se ha acostado.
—Sí, pero ese es todavía el primero y el mejor —susurró, besando la parte superior de mi  cabeza y  tirando  de sus  brazos  a mí  alrededor,  metiendo mi  cabeza en  elhueco de su cuello.
Sólo nos quedamos en silencio; no sabía que decir, así que me quedé callada. Después de un rato, todavía estaba despierta por el ruido que llegaba de la fiesta. Eran como la una de la mañana, así que probablemente se prologaría por lo menos una hora. Me di la vuelta para ver a Liam observándome.
 —Tampoco puedes dormir, ¿eh? —preguntó, sonriendo.
Negué con la cabeza.
—¿Por qué  no  sales  y  sacas  provecho  a la fiesta?  No  tiene  sentido  que  estemos aquí despiertos. —Me alejé de él para que pudiera salir de la cama. 
Pero él negó con su cabeza y me haló de nuevo a su pecho.
—Estoy bien donde estoy.
Después de aproximadamente media hora, levanté mi cabeza y lo miré, se había quedado  dormido y se veía tan tranquilo y dulce, y sin mencionar sexy. Prefiero nunca mirarlo de esta manera.
Sabía que  él era  guapísimo  y  tenía un  cuerpo  impresionante, pero  nunca se  me había ocurrido mirarlo así. Mis  ojos se movieron hacia su  pecho. Él estaba realmente increíble y tenía abdominales perfectos.
Acerqué uno de mis dedos y tracé las líneas de sus músculos en su estómago, sólo preguntándome cómo se sentiría.
Él se estremeció.
—Me siento un poco violado—afirmó, haciéndome  saltar y  alejar mi mano rápidamente.
Me reí porque había sido sorprendida.
—Bienvenido a mi mundo, me haces sentir así todo el tiempo.—Me encogí de hombros.
—Supongo que sí, lo siento —dijo, casualmente. Inmediatamente me pregunté por qué él no era así todo el tiempo; sí lo fuera, probablemente estaría enamorada de él como las demás chicas lo estaban.
 —Oye, viendo que no podemos dormir... ¿Qué te parecer jugar?—sugirió en tono emocionado, lo que era probablemente una mala señal.
Puse mis ojos en blanco, tratando de no pensar en los estúpidos juegos que él propondría.
—No estoy jugando contigo; será algo como un juego de quitarse la ropa, o algo que  implicará que me veas desnuda —dije, frunciendo el ceño y  haciendo una mueca con los labios.
Él se rió y tomó mi labio inferior entre su pulgar y dedo índice.
—Sin pucheros, Ángel. Si el viento cambia te quedarás atascado así—bromeó, corriendo su pulgar por mi labio.
El movimiento me hizo agua por alguna razón. Saqué mi lengua y lamí su pulgar en broma, esperando que él se alejara y me dijera que era asqueroso. Pero no lo hizo. En  cambio,  un  pequeño  gemido surgió de su  garganta.  El sonido  hizo  que  algo muy profundo dentro de mí cosquilleara y palpitara.
Movió su cabeza cerca de la  mía y luego se detuvo, sus  labios  estaban  a pocos milímetros  de los míos. No podía  espirar, mi corazón estaba acelerado, pero no era el usual miedo que tenía, era porque quería que me besara. Él pareciera estar esperando que le diera una señal para decir que estaba bien. 
Tragué saliva y cerré la distancia, presionando mis labios a los suyos ligeramente.Se sentía como si él me diera un shock, mi cuerpo empezó a temblar y vibrar con la necesidad de él tocándome. Un millón de mariposas parecían alzar el vuelo en mi estómago, pero sabía que no era causado por el alcohol.
Respondió de inmediato,  acercándome a él y recorriendo mi espalda con sus manos. Levanté mis brazos y los puse alrededor de su cuello, enredando mis dedos  en su cabello castaño y sedoso. Sus labios eran suaves y encajaban perfectamente en los míos. Él chupó suavemente mi labio inferior y abrí mi boca, sin realmente saber que esperar de mi primer beso adecuado. 
Deslizó su lengua en mi boca y  masajeó la mía con ternura. El sabor de él era increíble  mientras exploraba mi  boca entera. Todo mi cuerpo estaba quemando, queriendo más…
De  repente, se  apartó, haciéndome gemir y me  pregunté en que me había equivocado. Él levantó la cabeza a mi puerta, apretando su mano sobre mi boca para mantenerme callada.
—Grita que estás bien —susurró. Lo miré, confundida.
—¡Mariana! ¡Abre la puerta! —gritó Victorio, golpeando la puerta con fuerza.
Peter asintió con la cabeza y me retiró su mano de mi boca. Me aclaré rápidamente la garganta.
—Vic, estoy bien. Estoy cansada, así que vete  —grité, tratando de hacer mi voz sonar enojada.
—La,  ¿Has  visto  a Peter? —preguntó Vico, a través de la puerta. Miré a Peter, horrorizada. ¿Qué diablos se supone que tengo que responder a eso? Sí, en realidad está en la cama conmigo, medio desnudo, y acabo de tener mi lengua en su garganta. Ahora te  puedes ir, que estás interrumpiendo. Sí, no creo que eso le agradaría mucho a mi hermano.
—Me fui a casa —susurró Peter, asintiendo con la cabeza alentadoramente.
—Dijo que se iba a casa, Vico.  Ahora  vete  —grité, mordiéndome  los labios  y esperando que él se lo hubiera creído. Peter inclinó su cabeza hacia abajo y sentí sus suaves labios  de nuevo en  los míos de nuevo, alejándose con un suspiro cuando Vico vuelve a gritar.
—Lali, ¿estás bien? Suenas un poco extraña.
Me reí.
 —Sí. Me enfermé así que vine a la cama, pero ahora estoy  bien. Te veré en  la mañana.  Oh, y  por cierto, no voy a limpiar, así que necesitas hacerlo todo—bromeé, sonriendo ante la idea de que él limpiara toda la casa solo.
—Lo que  sea, La, ambos sabemos que me ayudarás de todos modos—dijo Vico, riendo.
Miré hacia Peter, que sonreía con su hermosa sonrisa y presionó sus labios contra los míos de nuevo, haciendo que el cosquilleo volviera al instante.
Su  mano  se  deslizó  lentamente  por mi  lado  mientras su  lengua regresaba a mi boca, su sabor en mis papilas gustativas. Él llegó a la parte inferior de la camisa que usaba y deslizó su mano por debajo, recorriendo mi muslo con su mano y tocando mi cadera. Sus dedos trazaron lo largo del material de la tanga, de modo que su mano estaba en mi trasero.
Mi piel parecía arder dónde me tocaba.
Fue en ese momento que regresé en mí misma. Esto era demasiado rápido. Moví mi cabeza hacia atrás y saqué su mano para que dejara de moverse por mi top.
—Oh, lo siento. Demasiado rápido, ¿cierto? —preguntó, un poco culpable. Asentí con la cabeza, tratando de recuperar el aliento y calmar a mi cuerpo—. Está bien, Ángel. Vamos a dormir, entonces —sugirió, con una gran sonrisa.
Se alejó un poco de mí y se recostó, halándome a su lado. Puse mi cabeza en su pecho y colgué mi pierna sobre él y mis brazos en su cintura. Él se agachó y tomó mi mano, entrelazando nuestros dedos.
Sus labios rozaron la parte superior de mi cabeza y cerré los ojos, sintiéndome más feliz de lo que había estado por mucho tiempo.
Justo  antes  de dormir  tuve una  horrible  sensación  de que  esto  era un  error que terminaría pagando por la mañana. Quiero decir, estaba con el mejor amigo de mi hermano, que era un total mujeriego, y que sólo se preocupaba por él mismo.

Continuara...

miércoles, 18 de marzo de 2015

Capitulo 6


Después de cenar, Vico y Peter salieron a buscar bebidas para la fiesta como siempre. Así que aproveché la oportunidad de tomar un agradable baño, haciéndome sentir relajada y fresca. Gruñí ante el pensamiento de otra fiesta. Ellos no se ponían salvajes o algo por el estilo, pero se quedarían hasta por lo menos las dos o tres de la mañana. Encima de la falta de sueño, habría un gran desastre que limpiar en la mañana, tanto dentro como fuera.
Me sequé y me envolví en una toalla. Cuando di un paso fuera del baño, choqué directo  contra Peter. Sus manos se extendieron para sostenerme, agarrando mi muñeca para que no me cayera. Apreté la toalla más fuerte y traté de calmar a mi acelerado corazón.
—Wow, me  gusta tu  atuendo —dijo, mirándome de arriba a abajo lentamente.
Retiré sus manos de mí y entré pisoteando a mi habitación, azotando la puerta al pasar.
Tan pronto la puerta se cerró, él tocó. 
—¿Qué, Pedro? —pregunté amargamente a través de la puerta cerrada.
—Ángel, abre la puerta por favor —pidió, agarrando el pomo.
—Pedro, ¿podrías simplemente irte? En serio, ¡no estoy vestida! —Fruncí el ceño y pisé mi pie, y de inmediato me sonrojé y le di gracias a Dios de que él estuviera del otro lado de la puerta y no pudiera verme.
—Ángel, ¿por favor? —rogó.
Me encogí de hombros. Odiaba cuando usaba ese tonito de voz.  Era su voz de hora-de-dormir a la  que  tenía problemas  para decirle que no.  Arrastré la puerta abriéndola y él me sonrió mientras me pasaba dentro de mi cuarto. 
—Bien,  ¿qué  demonios  quieres? —pregunté, caminando hacia mi armario para sacar mi camiseta favorita de las de Peter que encontré en la lavadora. Me la puse, teniendo cuidado de mantener la toalla firmemente enrollada contra mí.
—Hey, me preguntaba dónde estaba esa camiseta —dijo,  asintiendo frente a mi camisa.
Jadeé pensando que me pediría que se la regresara. Era mi camiseta favorita. Me la ponía cada vez que comenzaba a sentirme vaga y descansada alrededor de la casa. 
—No te la regresaré, adoro esta camisa —dije, sacudiendo mi mano en un gesto  desdeñoso.
—Es justo. De todas maneras luce mejor en ti —replicó, con una sonrisa, mirando mis piernas.
Suspiré exasperada. ¿Por qué tenía que ser tan coqueto? 
—En serio, ¿qué quieres? —repetí, caminando hacia la puerta y colocando mi mano en la manilla, lista para patear su trasero si hacía algún otro comentario coqueto.
—Sólo quería dejar mis cosas. Un cambio de ropa y algunas cosas para mañana, dado que pasaré la noche aquí. —Se encogió de hombros, soltando su bolsa en mi cama.
 —¿Y no  podías  simplemente dármela en  lugar de entrar aquí? —pregunté con  abia. ¿Por qué tenía que hacerlo todo tan difícil?
—Podía haberlo hecho, pero me habría perdido el placer de ver tu ardiente trasero en mi camiseta. Creo que es muy sexy que una chica vista ropa de su hombre—ronroneó, escrutándome de nuevo, lo que me hizo estremecer.
Arrastré la puerta abriéndola y lo miré. 
—¡Tú no eres mi hombre, así que lárgate! —le solté.
—Lo que digas, Ángel. —Se rió entre dientes y se fue, no sin antes dispararme su sonrisa coqueta.
Sequé mi cabello alisándolo y me apliqué maquillaje. De nuevo, casi nunca usaba maquillaje, ni siquiera en fiestas, así que sólo apliqué un poco de sombra plateada, algo de mascara y cambié mi brillo de labios transparente por uno rosado. Me puse mi  brasier y  tanga a juego  azul media noche  y  miré a través  de mi  armario.  Las fiestas en  nuestra casa siempre  eran  increíblemente calientes. Vico y Peter prácticamente invitaban  a toda la escuela y  todo  el mundo  venía,  haciendo  que todo  el mundo  estuviera  acalorado  y  sudoroso  por lo que  no  podía ponerme muchas capas. Halé un par de pantaloncillos bastante cortos de color negro y una camiseta tipo tanque, luego me deslicé en mi collar largo y mis sandalias plateadas trenzadas con un poco de tacón. Me miré en el espejo.  Tenía una linda  figura, tonificada, no  muy delgada y curva en los lugares adecuados.  Había salido a mi mamá, con largas piernas, caderas redondeadas, estrecha cintura y pechos ligeramente más grandes que el promedio. No era la chica más atractiva del lugar, pero estaba feliz conmigo misma y eso era todo lo que me importaba.
A Vico no le gustaría este atuendo. Probablemente estaba mostrando demasiada piel para su gusto, a pesar de que estaba completamente cubierta —y comparado con las sanguijuelas que él y Peter solían tener enganchadas alrededor, parecía una monja. Consideré brevemente el cambiarme de ropa antes de decidir lo contrario, no estaría acalorada, toda sudada y vistiendo jeans sólo porque a él no le gustara que los hombres miraran a su hermanita.
Esperé hasta que la fiesta estuviera encendida, de manera de que Vico no me dijera que  me  cambiara como si  fuera una niña  pequeña,  en  frente de todos.  Debían haber estado  bebiendo  por una hora —era  patético.  Vico  me  notó  y  me  dio  la mirada de la muerte que corría en la familia y me señaló que me regresara a mi habitación,  modulándome  la palabra  “cambio”.  Negué  con  la cabeza y  le  sonreí dulcemente, mezclándome entre la gente de la fiesta, llegando rápidamente al otro extremo del salón para que no pudiera ver donde estaba.
—Hola Poli —dije, mientras me plantaba cerca de uno de mis mejores amigos.
—Hey  chica. Wow, luces  ardiente  esta  noche  —dijo  mirándome, pero no de la manera pervertida en la que los chicos estaban acostumbrados a hacerlo. Poli y yo habíamos sido amigos por mucho tiempo, él había estado saliendo con la misma chica por los últimos dos años y estaba completamente embobado por ella, lo que resultaba realmente dulce.
—Gracias, tú también luces bien —repliqué, sintiendo y buscando alrededor a mis otros amigos—. ¿Dónde están Can y Euge? —pregunté arrugando mi frente. Ellas nunca se pierden estas fiestas, para ellas, eran solo una excusa para pasearse  en frente de todos los chicos guapos de la escuela, sobre todo Vico y Peter.
—Están tratando con tu hermano —estableció, señalando a la cocina y riendo. Miré hacia donde estaba apuntando,  para ver a Can y Euge riendo incontrolablemente por algo que Vic había dicho. Can tenía su mano en el brazo de él y Euge estaba presionada a su lado. Vico lucía completamente desinteresado pero disfrutaba la atención, como siempre. Estaba acostumbrado a que ellas dos estuvieran  atentas a cada una de sus  palabras,  cada vez  que venían a mi casa coqueteaban con él descaradamente y se paseaba por allí sin camisa, riendo ante sus lujuriosas expresiones.
Rodé mis ojos y regresé mi atención a Poli. 
 —¿No está Mery esta noche? —pregunté, escaneando la habitación buscándola. Justo en ese momento, alguien me agarró desde atrás. Deje salir un pequeño grito antes de que hablara y me diera cuenta de que era Peter. 
—Luces increíble, pero definitivamente prefiero la toalla —dijo seductoramente en mi  oído.  Su  aliento  caliente debajo de mi  cuello,  haciéndome  estremecer.  Podía oler la cerveza en su aliento, pero él nunca se emborrachaba. Jake lo hacía, pero Pitt siempre parecía ser el que mantenía el control en caso de que las cosas se le salieran de las manos.
—Piérdete  —gruñí, volteándome  para caminar hacia la cocina. Todavía no había obtenido una bebida.
—¡Hey  Ángel, espérame!—dijo, agarrando mi mano mientras continuaba mi camino entre la multitud de gente besándose y apretujándose unos contra otros.
Cuando llegué a la cocina, lo que me dio la bienvenida fue la visión de una chica acostada sobre  el  mostrador de la cocina y dos chicos tomando shots  de su cuerpo. Reconocí a la chica fácilmente por su cabello rojo y  su  falta de ropa.
Martina.
Dejó salir un grito entusiasmado cuando entré. 
—Pitu, ven nene, toma un trago de mi cuerpo—ronroneó seductoramente.
Peter apretó mi mano más duro y me hizo una cara de cachorrito, pidiendo ayuda simplemente me reí y lo presioné hacia ella. 
—Anda,Pitu, dale a la chica lo que quiere, tú sabes que quieres tomar uno de esos tragos. —Me burlé, riendo histéricamente ante su expresión horrorizada, la cual rápidamente se transformó en una sonrisa de satisfacción.
Agarró mis caderas y me subió al mostrador, dando un paso entre mis piernas de manera de que nuestras caras quedaran a centímetros de distancia. 
 —En realidad si lo quiero. Acuéstate para mi entonces, Ángel. —Me dio una sonrisa maliciosa, pero sabía que sólo estaba jugando.
—Juan Pedro Lanzani, ¡saca tus coquetas manos de prostituto de mí, ahora! —Le grité en un  susurro, lo que  lo hizo  reír de nuevo. Simplemente negó con su  cabeza, luciendo divertido y dando un paso hacia atrás, halándome un poco del mostrador para establecerme de nuevo sobre mis pies.
Tomé un vaso y me serví tres cuartas partes de vodka y le agregué un chorrito de jugo de naranja, preparando un trago de vodka que me tomé de una vez.
—Ángel, tómalo con calma,¿sí?—Frunció el ceño ante mi trago, sacudiendo la cabeza con preocupación.
—De ninguna manera. Me voy a emborrachar esta noche y no habrá forma de que ordene  nada mañana.—Le  di unas palmaditas en su pecho  y caminé de nuevo hacia mis amigos. 

Capitulo 6





En el camino de regreso a la escuela pasó por el auto servicio de McDonalds. 
—Hola, ¿puedo ayudarle? —preguntó el altavoz.
—Eh, sí, quiero un combo de Big Mac con coca-cola y uno de cuarto de libra con queso  con malteada de fresa. ¿Todavía hacen esas cosas de queso fundido?— preguntó Peter.
—Sí lo hacemos —crujió el altavoz.
Él sonrió. 
—Genial, un paquete de eso también, por favor. —Sólo lo miré, un poco atónita, acababa de ordenar mi comida y sabía exactamente lo que quería. Se volvió hacia mí y frunció el ceño—.¿Por qué me miras de esa forma? ¿Me equivoqué?—preguntó, mirando ligeramente preocupado y bajando la ventanilla de nuevo listo para cambiar la orden.
Negué con la cabeza mirándolo con asombro. 
—¿Cómo sabes lo que quiero?
Él simplemente se rió y me miró como si hubiese dicho algo estúpido. 
—Siempre pides lo mismo Ángel y adoras esas asquerosas cosas de queso pero no las tienen todo el tiempo, así que…—se encogió de hombros y rodó el auto hasta la siguiente ventana.
Bien, ahora está empezando a asustarme. ¿Primero, supo mi talla de zapatos y ahora conoce lo que como en el McDonalds? Quiero decir, sé que probablemente he venido aquí con él y Vico mil veces, pero ni siquiera Vico sabe lo que ordeno y es mi hermano, por amor de Dios. Peter se rió de nuevo y estacionó el auto en un espacio para que pudiéramos comer.
Estaba hablando abiertamente sobre un concierto al que quería ir y de una película que vio la semana pasada sobre zombies que según dijo, me habrían matado del susto. Estaba sorprendida de cuán fácil era hablar con él; nunca había pasado tanto tiempo con él por mi cuenta antes. Usualmente estaba con Vico o con una banda de chicos, o tenía alguna sanguijuela adherida a su cuerpo, o estábamos durmiendo. Era en realidad muy agradable y divertido. No podía dejar de preguntarme por qué escondía su asombrosa personalidad detrás de la fachada de prostituto, con una actitud masculina de cerdo chauvinista; debería ser así más a menudo.
—¿Puedo hacerte una pregunta, Ángel? —preguntó, mirándome con seriedad.
Asentí con la cabeza y terminé el resto de mi malteada—. ¿No confías en mí?¿Cómo pudiste pensar que iba a hacerte daño más temprano en la escuela? He tenido muchas oportunidades de tocarte o forzarte a algo más durante los últimos ocho años,¿no?¿Por qué crees que te haría daño?—preguntó, luciendo muy triste.
Tomé una respiración profunda. 
—Fue solo que me tomó por sorpresa, eso es todo; confío en ti, Pitt, de verdad.  Sé que no me harías daño, sólo que es difícil para mí, no me gusta que la gente me toque.—Fruncí el ceño al no querer hablar de esto. Nunca nadie me había presionado por detalles acerca de cómo hacía con mi padre. He rechazado ir a la terapia desde que se fue, mi mamá y Vico han tratado de hablar de eso pero yo simplemente no quería que nadie lo supiera. Estaba avergonzada de eso y de lo que él acostumbraba a hacerme. Nadie nunca me había forzado a hablar de ello y yo los amaba aún más por ello.
Peter tomó mi mano. 
—Sé que no, pero nunca te lastimaría. Necesito que lo sepas —dijo trazando círculos en la palma de mi mano. Todavía lucía realmente herido y molesto y quería hacerlo sentir mejor, pero no sabía cómo.
Lo único que podía hacer era decirle la verdad. 
—Pitt, cuando alguien me toca, mi corazón se acelera y comienzo a sentirme mareada y enferma. Es algo sobre lo que no tengo control. Las únicas personas con las que no me pasa, es con mi mamá, con Vico y contigo. Lamento si te molesto, pero no puedo evitarlo. Confío en ti, de verdad.
Esto parecía hacerlo sentir mejor y su rostro se iluminó. 
—OK, está bien. Regresemos antes  de que tu  hermano tenga a los perros de ataque listos para rasgarme la garganta—sugirió, riendo entre dientes. Me acomodé en mi asiento mientras él manejaba de regreso a la escuela. Entramos al estacionamiento de la escuela cinco minutos antes de la campana de salida.
—Eh, Ángel, probablemente lo mejor sea no contarle nada de lo de hoy a tu hermano. No se  supone que pase tiempo contigo—dijo encogiéndose de hombros.
No se supone que pase tiempo conmigo. ¿Qué significa eso? 
—¿Por qué no? —pregunté confundida.
Me miró a los ojos de nuevo, haciendo que mi corazón se acelerara un poco. 
—Vico lo dijo. Y toma en cuenta de que soy un “desagradable prostituto” como tú tantas veces has dicho. Aparentemente, solo quiero tocar tu muy agradable trasero —dijo con una sonrisa—. Lo cual estaría más que feliz de hacer, si tú lo quieres. Ya sabes, como pago por la clase de patinaje —bromeó, guiñándome un ojo.
Di un grito ahogado. Acababa de pasar todo el día con este chico pasándola muy bien y él podía arruinarlo todo en una loca frase. 
—Realmente eres un cerdo a veces,¿sabías? —gruñí saliendo del coche y azotando la puerta. Pisé  fuerte en  dirección al edificio de  matemáticas donde debía estar, para por lo menos aparentar que había estado allí si caminaba en la dirección correcta.
Vi a Vico a caminar hacia el coche, así que le di unos minutos antes de hacer mi camino y meterme en la parte de atrás como si nada hubiera sucedido.
—Oye, La, ¿tuviste un buen día? —preguntó Vico cuando entré en el coche.
—En realidad sí lo hice, todo el día excepto justo al final cuando alguien lanzó un golpe hacia mí—le  respondí con un encogimiento de hombros. Vico inmediatamente le dio a Peter una palmada en la parte posterior de la cabeza.
—¡Ay, mierda, ¿Por qué fue eso? —preguntó él, frotándose la cabeza.
—Por golpear a mi hermanita. —mi hermano se encogió de hombros.
—¿Cómo sabes que fui yo? —se quejó Peter. Me reí mientras Pedro me lanzaba una  mirada sucia y saqué mi iPod.
—La, viéndose como es viernes... —dijo Vico, apagándose.
Gemí, sabiendo al instante de qué se trataba. Su tradición semanal. 
—¡No!¡Ninguna fiesta!  Vamos, Vic, ¿en serio? ¿Tiene que ser en nuestra casa todas las semanas? ¡Ni siquiera hay juego esta noche! Se supone que es una fiesta para después del juego. Quiero decir,  ¿nadie  más  puede hacerla por una semana para que no tenga que limpiar todo después de que se larguen tus idiotas amigos borrachos? —pregunté, mirando a Peter de nuevo.
—¡Oye no me metas en esto; siempre ayudo a limpiar! —exclamó a la defensiva.
Suspiré, sintiéndome derrotada. Mi hermano hacía una fiesta en nuestra casa todos  los viernes por la noche porque no teníamos supervisión paterna, así que era más fácil hacerla en nuestra casa. No sé por qué me molestaba en quejarme al respecto, sucedía independientemente de si me gustara o no. Subí el volumen de mi iPod para ahogar la voz de los chicos hablando sobre con quién se iban a enredar y miré por la ventana. Pude ver a Peter tratando de hacer contacto visual conmigo por el espejo pero no le hice caso y fingí que me perdía por completo en la canción.

Continuara...

Atencion a lo que pasa en la fiesta!!
Besos
Mas tarde mas, por el capi de ayer que no pude subir.

Lunis♥